domingo, 10 de marzo de 2013
CINCO SIGLOS EN PROGRAMA DE MANO
El reportaje de ayer (09/03/2013) en PROGRAMA DE MANO realizado durante el ensayo para el concierto en la Fundación Juan March el 16/02/2013.
sábado, 9 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
CONCIERTO EN CÓRDOBA
El IES ÁNGEL DE SAAVEDRA está en la Barriada de Valdeolleros (C/ José Sánchez Guerra, s.n.). La entrada al concierto es libre.
AIRES DEL BARROCO HISPANO
Anónimo (S. XVII)
Folías, glosas instrumentales
Bartolomé
de Selma y Salaverde (h.
1580-h. 1638)
Gallarda y Corrente, danzas
Luis de Briceño
(h. 1580-¿)
Dança
llamada La Españoleta y Gran Chacona, danzas
Andrea
Falconiero (1585-1656)
La Monarca
y Brando dicho el Melo, danzas
Emilio de
Cavalieri (h.
1550-1602)
Gran Duque
de Florencia y Vuelta, glosas
Luis de
Góngora (1561-1627)
[Atribuida]
Jácara
Gaspar
Sanz (1640-1710)
Villano y
Zarabanda, danzas
Santiago
de Murcia (1673-1739)
Fandango, Zarambeques
y Jota, danzas
CINCO SIGLOS
Miguel Hidalgo, guitarra barroca y dirección
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, violín barroco
José Ignacio Fernández, bandurria barroca
Daniel Sáez, violonchelo barroco
Antonio Sáez, percusión
AIRES DEL BARROCO HISPANO
Los tiempos que median entre las vidas de
Velázquez y Goya acogieron el tercer gran momento de la música hispana para
instrumentos.
El primero, lleno de
laúdes, rabeles y axabebas, correspondió a la baja Edad Media y está marcado
por la compleja realidad mudéjar. El segundo, el pleno Renacimiento de los
violones, las vihuelas y los órganos, supone la particular visión autóctona del
arte europeo de la glosa. Y este tercero, rebosante de seguidillas, zarabandas,
jotas, españoletas y fandangos, viene a culminar los dos anteriores, teniendo
como especiales protagonistas a la guitarra barroca de cinco órdenes
y a su pequeña compañera, la bandurria. Ambas suponen la cristalización de
emblemáticos instrumentos que anduvieron entre las manos de los músicos
españoles desde muy antiguo. Desde ese primer momento a que aludíamos, suenan
en las miniaturas del rey Alfonso X y entre los juglares del Libro
de Buen Amor; y, luego, en los mesones y plazuelas de la novela
picaresca, en los versos de los cancioneros, en las comedias de Lope de Vega y
en el arte sutil de Luis de Góngora, él mismo tañedor.
En efecto, y aunque esto
último no es muy conocido, Góngora fue músico. Y no ya sólo porque amara las
palabras: su timbre, el ritmo grave o alegre con que se ordenan en los versos,
los juegos con que imitan los sonidos del mundo… Don Luis de Góngora y Argote,
el príncipe de los poetas españoles, tocaba la bandurria y la guitarra (llegó a
ir a juicio al negarse a devolver una que le habían prestado) y frecuentaba a
comediantes y tañedores por ser –son sus palabras- “tan aficionado a la
música”. En el manuscrito 4118 de la Biblioteca Nacional de España, uno de los
considerados buenos de entre los que transmiten las obras del poeta, hay varias
piezas de bandurria que los especialistas consideran salidas de la inspiración
musical de Góngora, o, al menos, habituales del repertorio que lleno sus
soledades. Hemos incluido una en nuestro
recital y la hemos rodeado de otras de autores coetáneos (Bartolomé de Selma,
Luis de Briceño y Andrea Falconiero) y anónimas.
La
parte final de este breve recital abunda en la larga vida que aquellas danzas y
tañidos forjados en el primer barroco español tuvieron en el mundo del teatro y
de las escuelas de baile; en los ambientes populares y cortesanos.
domingo, 3 de marzo de 2013
SANTIAGO BÁEZ, MÚSICO
[28 de febrero
de 2013. Concierto del Día de Andalucía. Joaquín Turina, La oración del torero, op. 34. Rapsodia sinfónica para piano y cuerdas,
op. 66. Santiago Báez, Concierto para
piano y orquesta n. 1. Wofgang Amadeus Mozart, Sinfonía n. 41 "Júpiter" en do mayor, K. 551. Santiago
Báez, piano. Orquesta de Córdoba. Lorenzo Ramos, dirección. Gran Teatro de Córdoba.
20:30 horas]
Digámoslo de
entrada: el concierto del pasado jueves fue una maravilla. La orquesta tocó
estupendamente, la dirección fue magnífica, la selección de las obras ideal y
el solista de primera.
La orquesta brilló como en sus
mejores momentos: conjunción, afinación, capacidad de matiz y entusiasmo en las
cuatro obras que componían el programa. Su flamante director da la impresión de
saber trabajar muy bien la preparación previa de las piezas, lo que se traduce
en una seguridad y una contundencia expresiva que hace escuchar la música de
forma placentera, sin las distracciones que a veces pueden producir las
imprecisiones. Sobre esa base solida, que a veces se ha podido echar de menos
en otros momentos de la excelente formación cordobesa, van brotando aquí y allá
hallazgos expresivos que cautivan al oyente: las dinámicas sutiles en las obras
de Turina, las efectistas en la de Báez, los fraseos en la genial creación de
Mozart.
Muy acertada nos pareció, por
cierto, la programación de la velada: una primera parte de autores andaluces y
una obra cumbre de la historia de la música en la segunda. Recuerdo que esa
misma fórmula se utilizó en otro memorable concierto del Día de Andalucía: el
de 2009. Como entonces, tras la impecable y solemne interpretación del Himno de
Andalucía, comenzó la fiesta. Dos alicientes fuertes eran la interpretación,
por primera vez a cargo de la Orquesta de Córdoba, de la Rapsodia sinfónica para piano y cuerdas op. 66 (1931) y el estreno
de Báez. La Rapsodia es una obra interesantísima que nos muestra a un Turina quizás menos conocido: el que quería
alejarse, como dijo, "de las castañuelas tradicionales" insertándose
en las grandes corrientes universales de su tiempo.
El Concierto para piano y orquesta n. 1 (2010) de Santiago Báez (1982)
es una obra sorprendente. Un virtuosismo pianístico (¡y orquestal!)
apabullante, lleno de inteligentes golpes de efecto, se conjuga con una solidez
compositiva de altura. Hay un manejo sabio de los materiales musicales puestos
en juego, alguno tomado de su obra Mosaik,
que pudimos escuchar en el concierto de 2009 a que aludía antes. Como en aquel
momento, pero esta vez aún en mayor grado, uno siente estar escuchando algo
realmente creativo, a la vez profundo y fácil; nuevo, pero también arraigado en
la tradición. Sumando a ello la soberbia interpretación que nos ofreció su
autor, uno piensa que pocos merecen hoy como él la unión a su nombre de la
palabra músico.
Antonio
Torralba
[Publicado en El Día de Córdoba]
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Crítica musical,
Orquesta de Córdoba,
Santiago Báez
viernes, 1 de marzo de 2013
LA SEMANA QUE VIENE EN PROGRAMA DE MANO
La semana que viene , sábado 9 de marzo, hay un reportaje sobre Cinco Siglos en Programa de Mano, el programa de música de La 2. Es a las 11:30 h. Fue grabado durante el ensayo de nuestra pasada actuación en la Fundación Juan March.
viernes, 15 de febrero de 2013
MAÑANA EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH
16.02.2013
MADRID
FUNDACIÓN JUAN MARCH
12:00
SONES DE INSTRUMENTOS
Música instrumental de la Edad Media
CINCO SIGLOS
Antonio Torralba, flautas
Miguel Hidalgo, laúd
Gabriel Arellano, viola
José Ignacio Fernández, cítola
Daniel Sáez, rabel
Antonio Sáez, percusión
lunes, 4 de febrero de 2013
AUTOCRÍTICA
Creo que todo iría mejor si todos hiciéramos autocrítica con el mismo entusiasmo con que hacemos crítica a secas. La enseñanza va mal (no peor que "antes", pero sí mal) por culpa de políticos, alumnos, padres, medios de comunicación, inercias sociales.... Y también por culpa de los profesores. La mayoría de nosotros, por no decir todos, podríamos ser mejores maestros. Algunos, muchísimo mejores.
En España, desde 1990 hasta casi el inicio de la crisis, la demanda de profesores ha crecido de forma desorbitada debido sobre todo a la universalización de la enseñanza obligatoria empeñada justamente en llegar a los últimos rincones del tejido social. En Secundaria, de una forma espectacular que ha acabado por situar frente a adolescentes cada vez más distintos, diversos entre sí y difíciles en general a profesores armados de poco más que un título de licenciado (o un título superior de conservatorio) y algún cursillo de pedagogía. A menudo, sin una vocación previa ni otra herramienta pedagógica que los recuerdos (mitificados, mistificados) de sus épocas de estudiantes. La formación continuada queda al arbitrio de cada uno y, desgraciadamente, se ha ideologizado como casi todo por aquí. Si eres de los que piden que el alumno sepa cosas de la vida y obra de Beethoven eres un profesor distinto de aquel que pide a los chavales (complicándoles y complicándose más la vida, todo hay que decirlo) que imagine los lugares de su ciudad donde podría escucharse a Beethoven, que tararee o toque en un instrumento sus melodías, que cante (o canturree) en clase. Si llevas periódicos al aula de literatura o te empeñas en que los alumnos elaboren uno estás en un bando distinto al del profesor que prefiere demorarse hablando (él) de Lope de Vega... Pero no son posturas contrapuestas, ni más "modernas" unas que otras. Han existido siempre y su combinación sin miedo, con arte y de forma juiciosa y optimista constituye el cuerpo de la tarea de enseñar.
Pero muchos de nosotros imitamos a los malos políticos, padres, alumnos... y tiramos por la vía fácil de justificarnos; sobre todo ahora, que es tan fácil encontrar coartadas.
domingo, 13 de enero de 2013
TERTULIANOS
Carlos Piera (1942-) es un poeta y profesor de literatura que ha escrito algunos libros fundamentalmente sobre el papel del sujeto en los diferentes géneros.
Estoy leyendo un ensayo que me resulta muy sugerente titulado La moral del testigo (Bobadilla del Monte: Machado Libros, 2012). Hay varias ideas muy interesantes para la reflexión. Algunas veces, no tanto por su originalidad, sino por el desmenuce argumental. Una de ellas trata sobre la opinión, la doxa. Lo cito libremente. La cantidad de gente que lee columnas de opinión, editoriales, y cartas al director sabe que la opinión es muy entretenida. Incluso indignarse con la opinión de otro distrae. Algunos periódicos españoles baten el record mundial de número de columnas de opinión y también son numerosas las tertulias radiofónicas. ¿Por qué resulta tan atractiva la opinión tanto para el que la mantiene como para el testigo pasivo de la misma? Piera propone que la opinión funciona como un relato reducido al mínimo; en el límite, como un cuadro o una escena de ese relato. Más en concreto, funciona como una forma de narración imaginaria cuyo héroe es/soy "yo". Tan evidente es que nunca defendemos opiniones que pensamos erróneas como que nos encanta tener razón. Lo cito literalmente:
"Esto último da lugar a mucho conflicto innecesario, allí donde el conflicto puede revelar cuánta razón teníamos. Si el objeto de, pongamos, un debate televisado es que cada uno de los participantes exhiba la muchísima razón que le asiste, entonces no hay forma de alcanzar un acuerdo: tras una confrontación de palabras hay una confrontación de películas diferentes y en cada una de estas películas el héroe, esto es, el hablante, debería vencer, de forma que, si sale derrotado, es que ha podido con él la mera adversidad. Si el acuerdo llega habrá sido por consideraciones prácticas, impuestas desde fuera, limitando así lo happy del end."
Sigo copiando:
"En todo caso, las películas mismas no se discuten nunca, pues concebir la necesidad de cuestionarlas obligaría a revisar los términos del debate, admitiendo muchas veces que son absurdos. Se advierte que, en rigor, no puede haber aquí ganadores ni perdedores, pues las películas son diferentes. La moda actual de que los debates se ganen o se pierdan (o que alguien se lleve el gato al agua) no es síntoma de una degradación de los mismos; al contrario revela su auténtica esencia. Sólo desde fuera, para un espectador pasivo, tiene sentido un debate así, y ese sentido no tiene nada que ver con la verdad, ni siquiera con la retórica, si esta es el arte de persuadir. Uno gana en tanto que actor: el ganador es quienquiera transmite mejor (a una tercera parte, y con independencia de cuáles sean sus ideas) las convicciones del personaje que está interpretando, que incluyen la certeza de que encarna la verdad misma."
Y más:
"Es irrelevante hasta la calidad relativa de las películas que se representan, pues los papeles sencillos se interpretan mejor con éxito, con la consecuencia de que las cartas están marcadas en favor de las posturas esquemáticas y que se pueden expresar con esquematicidad. En cuanto al observador, lo único que se le pide es cierta capacidad elemental de identificación con una de las partes, unida a lo sumo a la peligrosa habilidad para sustituir un yo por un nosotros como hacen los hinchas del fútbol."
Una conclusión: Es la atribución de estabilidad a "yo" lo que convierte a los relatos de opinión en alegóricos [me he saltado una interesante explicación del uso de la alegoría], pues la alegoría aparece siempre que un concepto se hace autónomo respecto de su historia. Por otra parte es el papel positivo que se da al yo lo que convierte estos relatos en épicos. Toda mente encerrada en el lenguaje es capaz sólo de opiniones. ¿Pero hay alguna mente no encerrada en el lenguaje? Sí y no. El grado de libertad está en la cantidad de relaciones que las palabras pueden hacer presentes a su mente al mismo tiempo.
El autor cita a Simone Weil: "Toda mente que ha llegado a poder asir pensamientos inexpresables debido a la multitud de relaciones que se combinan en ellos (...) mora ya en la verdad" "Y poco importa que en su origen tuviera poca o mucha inteligencia, que haya estado en una celda estrecha o espaciosa. Lo único que importa es que, habiendo llegado al extremo de su propia inteligencia, fuera ésta como fuera, haya ido más allá". Me doy cuenta (yo ahora y Piera antes) de que aquí muchos que no lo hayan hecho antes (incluso veo sus caras) abandonarán la lectura de este post.
En fin, la que hay que liar para defender la verdad lírica (frente a lo que cree el vulgo la poesía no exige identificación a hierro con el yo del autor), con sus sugerencias, con su rollito libertario frente a la épica de la opinión.
¿Y la verdad del humor? Yo veo en el siguiente vídeo todo más resumido aún:
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domingo, 23 de diciembre de 2012
DESIGUAL NOVENA DE BEETHOVEN
[21 de diciembre
de 2012. Concierto extraordinario de Navidad. Ludwig van Beethoven, Sinfonía n. 9 en re menor op. 125. Orquesta
de Córdoba. Coro de Ópera de Córdoba (dir.: Irina Trujillo). Inmaculada Almeda,
soprano. Leticia Rodríguez, mezzosoprano. Rafael Matheus, tenor. Francisco
Santiago, bajo. Manuel Hernández Silva, dirección. Gran Teatro de Córdoba.
20:30 horas.]
La posibilidad
de escuchar la Novena de Beethoven crea en el ánimo de los aficionados a la
música culta una excitación especial difícilmente comparable a la suscitada por
otras obras maestras. El articulado esplendor de esta arquitectura de sonidos,
la belleza de los temas, sus geniales recurrencias en diferentes contextos, los
desarrollos, la complejidad de la orquestación y, por supuesto, la introducción
del elemento vocal en el cuarto movimiento, se asocian en la mente de todo
melómano con la idea de epítome, de colofón de lo que pudo hacer un genio privilegiado
con la forma sinfonía.
Paralelamente -y ya se sabe que las
obras grandes las continúa escribiendo el tiempo- hay toda una mitología en
torno a la profundidad de significados de este monumental canto a la alegría y
de la dificultad que su interpretación actual entraña en un mundo musical
organizado para cualquier cosa menos para el montaje y la producción en vivo de
setenta y cinco minutos de música del máximo nivel de exigencia.
Conviene tener esto claro a la hora
de ponderar los aciertos de la interpretación escuchada el viernes, aspectos
que sin duda consiguieron entusiasmar al público que llenaba el teatro; y de
señalar también las debilidades que empañaron la velada, muchas de las cuales
parecían deberse a una insuficiente inversión de tiempo en el montaje de la obra.
Decepcionó un poco la no consecución
plena de uno de los aspectos en que la Novena basa su emoción: el ajuste de
elementos diversos. Queremos decir: el cuidado exacto en las entradas, la
medida de los contrastes dinámicos, la coordinación del complejo efectivo de
instrumentos de viento en cuanto a fraseo y afinación, su conjunción con la
cuerda. Uno tiene una vez más la impresión de que los músicos de viento de la
orquesta son tan buenos como los de cuerda, pero que quizás en el seno de la
formación no se realiza un trabajo concienzudo y sistemático con esta sección. Decepcionó también en cierta medida la
labor del gran Hernández Silva, que no logró la altura de otras lecturas suyas
y que puso más entusiasmo que rigor milimétrico. Y decepcionó la parte
masculina del elenco de solistas, que no consiguió superar del todo la montaña
de dificultades que encierran sus papeles.
En el lado positivo de la balanza
hay que situar brillantes momentos de la cuerda (sobre todo en los movimientos
segundo y tercero), soberbia actuación de la soprano Inmaculada Almeda,
magistral interpretación de la percusión y buenos momentos del coro.
En resumen, sensaciones agridulces
en este concierto de Navidad. Cuando la orquesta, al comienzo del último
movimiento, va presentando en incisos reminiscencias de los movimientos
anteriores vuelven las sensaciones diversas que dejó en el recuerdo todo lo
escuchado; primero, pianissimo, un recuerdo del dificilísimo movimiento inicial (uno de
los más flojos de la velada), luego los instrumentos de viento nos recuerdan el
Scherzo (ése no estuvo mal), luego
dos compases del Adagio (aquí hubo
momentos de emoción). Desigual. Aunque eso en esta obra signifique mucho mérito.
[Publicado hoy en EL DÍA DE CÓRDOBA]
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Crítica musical,
Orquesta de Córdoba
jueves, 20 de diciembre de 2012
CINCO SIGLOS EN CARDEÑA
CARDEÑA (Córdoba)
Sábado, 22 de diciembre de 2012
21:00 horas
SALÓN CASA DE LA CULTURA
SONES DE INSTRUMENTOS
Músicas en tiempos de las Navas de Tolosa
Miguel Hidalgo, laúd morisco y dirección
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, viola medieval
José Ignacio Fernández, citola y bandurrias medievales
Daniel Sáez, rabel
Antonio Sáez, percusión
martes, 18 de diciembre de 2012
martes, 11 de diciembre de 2012
CARTA A LOS RRMM
A veces, encargo a mis alumnos (con diversos condicionantes, según encarte) que escriban una carta a Huelva, a los Reyes Magos del Occidente español (esto lo he aprendido ahora). Lo he hecho en talleres de escritura, en Proyectos Integrados...
La actividad me ha brindado la oportunidad de leer cosas muy vulgares, muy cursis, muy incomprensibles, muy bonitas, muy graciosas, muy cortas, muy largas... Me ha llamado la atención, por su sencillez, ésta de un alumno llamado Gabriel. Parece tópica (¡hostia! ahora para que la haya copiado de internet), pero yo la veo muy bien:
La actividad me ha brindado la oportunidad de leer cosas muy vulgares, muy cursis, muy incomprensibles, muy bonitas, muy graciosas, muy cortas, muy largas... Me ha llamado la atención, por su sencillez, ésta de un alumno llamado Gabriel. Parece tópica (¡hostia! ahora para que la haya copiado de internet), pero yo la veo muy bien:
Queridos Reyes Magos:
Este año quiero pediros tres deseos
a los tres. Ya sé que de pequeño siempre enviaba mis cartas a Melchor, pero en
esta ocasión va a ser necesaria la magia de todos.
El
primero es poder guardar instantes y
revivirlos cuando quiera, que los pueda llevar siempre conmigo; de esta forma no
olvidaría una charla que deja huella, un
viaje inolvidable, una mirada inesperada ……….
El
segundo deseo es mayor comprensión y paciencia para las personas mayores, que
no las apartemos de nuestro lado cuando ya no puedan valerse por sí mismas. Que
no olvidemos todo lo que hicieron por nosotros; y lo más importante, que lo hicieron sin quejarse.
Y mi último deseo es que os llevéis las
injusticias, el hambre, la guerra y todas las demás atrocidades de la
humanidad.
Los
buscaré el seis de enero por la mañana pero, si no los encontráis este año, no
os preocupéis, esperaré al siguiente, o al siguiente, o siempre.
Un
fuerte abrazo
Gabriel
ESTE FIN DE SEMANA: VALLADOLID Y DOS TORRES
VIERNES, 14 DE DICIEMBRE
VALLADOLID
IGLESIA DE SAN MIGUEL
20:30
AIRES DEL BARROCO HISPANO
Músicas para instrumentos de los siglos XVII y XVIII
Anónimo (S. XVII)
Folías, glosas instrumentales
Luis de Briceño (h. 1580-¿)
Dança llamada La Españoleta
Emilio de Cavalieri (h. 1550-1602)
Gran Duque de Florencia y Vuelta, glosas
Anónimo (S. XVII)
Marionas, glosas instrumentales
Anónimo (S. XVII)
Bacas, glosas instrumentales
Andrea Falconiero (1585-1656)
La Monarca, danza
Brando dicho el Melo, danza
Gaspar Sanz (1640-1710)
Rujero y Paradetas
Anónimo (S. XVII)
Marizápalos, glosas instrumentales
Anónimo (S. XVII)
Hachas, danza
Pablo Minguet e Yrol (1736-1801)
Seguidilla, danza
Santiago de Murcia (1673-1739)
Fandango, danza
Gaspar Sanz (1640-1710)
Zarabanda, danza
CINCO SIGLOS
Miguel Hidalgo, guitarra barroca y dirección
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, violín barroco
Daniel Sáez, violonchelo barroco
Los tiempos que median entre las vidas de Velázquez y Goya acogieron el tercer gran momento de la música hispana para instrumentos.
El primero, lleno de laúdes, rabeles y axabebas, correspondió a la baja Edad Media y está marcado por la compleja realidad mudéjar. El segundo, el pleno Renacimiento de los violones, las vihuelas y los órganos, supone la particular visión autóctona del arte europeo de la glosa. Y este tercero, rebosante de seguidillas, zarabandas, españoletas y fandangos, viene a culminar los dos anteriores, teniendo como especial protagonista a la guitarra barroca de cinco órdenes. La guitarra supone la cristalización de emblemáticos instrumentos que anduvieron entre las manos de los músicos españoles desde muy antiguo. Desde ese primer momento a que aludíamos, suena en las miniaturas del rey Alfonso X y entre los juglares del Libro de Buen Amor; y, luego, en los mesones y plazuelas de la novela picaresca, en los versos de los cancioneros, en las comedias de Lope de Vega y en el arte sutil de Luis de Góngora, él mismo tañedor.
Hemos rodeado la guitarra con los instrumentos a los que a menudo unía sus cuerdas, y recogido un ramillete de danzas y sones de fama de los siglos XVII y XVIII, muchos de los cuales tuvieron en el mundo del teatro y de las escuelas de baile su contexto ideal, además por supuesto de otros ambientes populares y cortesanos.
Junto a las ventanas que los lienzos de Sánchez Cotán, Velázquez o Zurbarán abren sobre nuestros Siglos de Oro hay un suave son de instrumentos músicos que los inunda, que da tibieza a los cuerpos que salen de la oscuridad, sentido a sus gestos, sabor a los manjares de los bodegones, aromas al vino o las flores… Pudieran ser algunos de los que suenan esta noche.
SÁBADO, 15 DE DICIEMBRE
DOS TORRES (CÓRDOBA)
CASA DE LA CULTURA
21:30
SONES DE
INSTRUMENTOS
Monodias
instrumentales en tiempos de las Navas de Tolosa
Anónimo (s. XIII)
Quant le rosssignol s'escrie, danza
Tassinus (s. XIII)
Chose Tassin III, danza
Chose Tassin I, estampie
Teobaldo de Navarra (1201-1253)
Seigneurs, Sachiez, danza
Anónimo (s. XIII)
La Uitime Estampie
Real, estampie
Dansse Real, danza
La Quinte Estampie
Real, estampie
Peirol (h.1188-h.1222)
Si ben sui loing et entre gent estraigna, preludio
Guiraut d'Espanha
(s. XIII)
Ben volgrá, danza
Alfonso X, el
Sabio (1221-1284)
A madre do que
livrou, cantiga
Cadenet (h.
1160-h. 1235)
S’anc fui belha ni
prezada, alba
Alfonso X, el
Sabio (1221-1284)
Maravillosos e
piadosos, cantiga
Anónimo
(Tradicional Andalusí)
Dos danzas
CINCO SIGLOS
Miguel Hidalgo, laúd y guitarra moriscos; dirección musical
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, viola
José Ignacio Fernández, cítola y bandurria medievales
Miguel Hidalgo, laúd y guitarra moriscos; dirección musical
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, viola
José Ignacio Fernández, cítola y bandurria medievales
Daniel
Sáez, rabel medieval
Antonio
Sáez, percusión
NOTAS AL PROGRAMA
En el verano de 1170 una boda
de príncipes acapara la atención de la Cristiandad. Alfonso VIII de Castilla y
Leonor de Aquitania tienen aún menos de quince años, pero descienden de los
reyes más poderosos. Alfonso es hijo del legendario Batallador, y el padre de
Leonor es Enrique II de Inglaterra. Desde Castilla envían a Burdeos una
embajada de obispos y nobles para traer a la novia. Un cortejo de trovadores y
juglares acompaña a la princesa hasta Tarazona, lugar del desposorio, y muchos
de ellos permanecerán en la corte al amparo del rey más cortés y dadivoso que
hubo jamás en ninguna de las tres religiones, como describe al recién casado
monarca el trovador Raimón Vidal de Besalú. Otros músicos como Gavaudán o
Guiraut de Calansón le dedicaron versos no menos elogiosos y, como antes
hiciera el célebre Marcabrú, pusieron empeño en animar a los príncipes y reyes
cristianos en el cumplimiento de su misión esencial en este mundo: poner freno
al avance de las tropas musulmanas. Quiso el destino que al rey mecenas le
cupiera el orgullo de protagonizar la victoria más espectacular en esa causa:
la de las Navas de Tolosa, llamada en la época simplemente "La
Batalla", el 16 de julio de 1212.
Como consecuencia de ese
acontecimiento que ahora rememoramos, el poder musulmán en la península ibérica
comenzó su declive definitivo y la Reconquista tomó un nuevo impulso. Ello no
impidió que en los terrenos del arte y de la música el influjo de al Andalus
siguiera siendo notable durante varios siglos más, como demuestran los
elocuentes testimonios referidos a posteriores reinados, en especial el de
Alfonso X el Sabio. Una parte sustancial de esa influencia se plasmó en la
conformación del instrumentario musical cristiano, algunas de cuyas funciones
evocamos en este programa.
Con las flautas, tambores,
laúdes moriscos, cítolas vihuelas de arco y rabeles que testimonian
manuscritos, arquivoltas, canecillos y capiteles recreamos las danzas y sones
de aquellos lejanos tiempos de nuestra historia.
jueves, 6 de diciembre de 2012
ESTA NOCHE EN VILLANUEVA DE CÓRDOBA
ESTA NOCHE (6.12.12) EN VILLANUEVA DE CÓRDOBA
Comunicamos a nuestros amigos el concierto de CINCO SIGLOS esta noche en Villanueva de Córdoba (Teatro Municipal a las 20:30 horas). Será con el programa de música medie
val en conmemoración de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212-2012) y parte del interés está en la posibilidad de escuchar este repertorio en formación de sexteto:
Miguel Hidalgo, laúd y guitarra moriscos; dirección
Antonio Torralba, flautas
Gabriel Arellano, viola
José Ignacio Fernández, cítola y bandurria medieval
Daniel Sáez, rabel
Antonio Sáez, percusión
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