CERVANTES Y LA MÚSICA 40
EL TANTARÁN DEL ATABAL HERIDO
"ARLAXA: El tantarán del atabal herido,
el bullicio de guerra y el estruendo
de gruesa y disparada artillería
es para mí suave melodía."
(EL GALLARDO ESPAÑOL)
Escribe el padre Diego Guadix (1593) que atabal "llaman en España a 'cierta suerte de atambor de que usan los moros por instrumento militar y los christianos usan d'él los días días de regozejo y juegos de cañas'. Consta de AL que -en arábigo- significa 'el' y de TABAL que significa este dicho tambor.(...) Y de aquí atabaleda, y atambor, y tamborino y tamboril y tamborilera".
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domingo, 17 de abril de 2016
sábado, 16 de abril de 2016
CERVANTES Y LA MÚSICA 39: "ALBOGUES SON"
CERVANTES Y LA MÚSICA 39
ALBOGUES SON
"—¿Qué son los albogues –preguntó Sancho—, que ni los he oído nombrar ni los he visto en toda mi vida?
—Albogues son –respondió don Quijote— unas chapas a modo de candeleros de azófar, que, dando una con otra por lo vacío y hueco hace un son, si no muy agradable ni armónico, no descontenta, y viene bien a la rusticidad de la gaita y del tamborín; y este nombre de albogues es morisco, como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al, conviene a saber: almohaza, almorzar, alhombra, alguacil, alhucema, almacén, alcancía, y otros semejantes, que deben ser pocos más; y solos tres tiene nuestra lengua que son moriscos y acaban en i, y son: borceguí, zaquizamí y maravedí. Alhelí y alfaquí, tanto por el al primero como por el i en que acaban, son conocidos por arábigos. Esto te he dicho, de paso, por habérmelo reducido a la memoria la ocasión de haber nombrado albogues; y hanos de ayudar mucho al parecer en perfeción este ejercicio el ser yo algún tanto poeta, como tú sabes, y el serlo también en estremo el bachiller Sansón Carrasco."
(QUIJOTE, II, Cap. 67)
Parece que no tenemos aún muy claro qué eran exactamente los albogues, ni tampoco por qué don Quijote define como idiófono un instrumento que, casi con toda seguridad, fue de viento.
Javier Irigoyen-García ha aventurado una teoría al respecto de lo segundo, esto es, una razón del posible "despiste" o golpe de humor cervantino, razón que el citado investigador inserta dentro de su idea (defendida en varios trabajos) de que existe un deliberado empeño por parte de Cervantes de construir el "mundo pastoril español (...) sobre la negación histórica, cultural y genealógica de la España musulmana." Está en un trabajo ("“¡Qué si destas diferencias de música resuena la de los albogues!” Lo pastoril y lo morisco en Cervantes"") que puede encontrarse en la red.
Pepe Rey (en su valioso "Nominalia" -mírese en la página "Veterodoxia"-) ya había apuntado años antes que la errada asociación cervantina de albogues con chapas pudiera venir de un pasaje de Gil Polo: "con los albogues y chapas hazían en el aire delicadas mudanças” ("Diana enamorada", 1564). Y en el citado trabajo de Irigoyen-García puede verse otro ejemplo de unión de los albogues con las chapas: “No faltaba quien también tañesse chapas, albogues, bandurrias y churumbelas y otros instrumentos más placenteros que músicos” ("El pastor de Fílida" -1582- de Gálvez de Montalvo).
Pero las referencias literarias y documentales que apuntan a que se trataba de un aerófono son muy numerosas y concluyentes. Otra cosa es que podamos dilucidar cómo era ese aerófono exactamente: es sabido que, en la mente de cualquiera que no los toque, todos los instrumentos de viento vienen a ser flautas.
Pedro de Alcalá ("Vocabulista arábigo en lengua castellana", 1505), y creemos que esta referencia no está en los trabajos mencionados, recoge no sólo el nombre del instrumento (en singular), sino también los de su tañedor y tañedora; en castellano y con su traducción al árabe granadino:
"Albogue o flauta: Buq, abuaq
Alboguero: Baguaq, baguaquin
Alboguera: Baguaq, baguaquin"
Y Diego de Guadix, en su "Recopilación de algunos nombres arábigos..." (1593), escribe que albogue (cito por la edición de Mª Águeda Moreno para la UJA, un poco diferente de la de Bajo y Maíllo por la que cita Irigoyen): "llaman en España a 'un çierto género o suerte flauta que su silvo se ceva y sustenta del aire de una votilla o cuerezuelo hinchado que el que lo trae devajo del braço, tiene una fístula gruesa y larga que siempre -a un tono- lleva un vaxo, con el qual conçierta y acuerda los puntos de la otra flautilla, que el dicho tañedor tiene y trae en las manos'." Respecto a la etimología, dice: "Consta de AL, que, en arábigo, significa 'el', y de BUQ, que significa este dicho instrumento. Y corrompido dicen albogue. En menor corrupçión dixeran albuque."
Pero el comentario más curioso de Diego de Guadix (y en el que basa Irigoyen-García su hipótesis) es el siguiente: "A nos se a dado -en España- dar de mano a esta algarabía y llamar y nombrar a esta dicha flauta por nombre castellano, y la an baptizado por este nombre: gayta çamprana”. [Seguramente,"çamorana", como leen los otros editores.]
Por si éramos pocos parió la alboguera: a la gayta zamorana.
Y concluye Guadix: "En Italia llaman a esta dicha flauta piva y en otras partes de Italia la llaman abota crepi".
Volveremos pronto al albogue e intentaremos dilucidar si el albogue de la época de Cervantes iba por la gaita o por la alboka.
ALBOGUES SON
"—¿Qué son los albogues –preguntó Sancho—, que ni los he oído nombrar ni los he visto en toda mi vida?
—Albogues son –respondió don Quijote— unas chapas a modo de candeleros de azófar, que, dando una con otra por lo vacío y hueco hace un son, si no muy agradable ni armónico, no descontenta, y viene bien a la rusticidad de la gaita y del tamborín; y este nombre de albogues es morisco, como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al, conviene a saber: almohaza, almorzar, alhombra, alguacil, alhucema, almacén, alcancía, y otros semejantes, que deben ser pocos más; y solos tres tiene nuestra lengua que son moriscos y acaban en i, y son: borceguí, zaquizamí y maravedí. Alhelí y alfaquí, tanto por el al primero como por el i en que acaban, son conocidos por arábigos. Esto te he dicho, de paso, por habérmelo reducido a la memoria la ocasión de haber nombrado albogues; y hanos de ayudar mucho al parecer en perfeción este ejercicio el ser yo algún tanto poeta, como tú sabes, y el serlo también en estremo el bachiller Sansón Carrasco."
(QUIJOTE, II, Cap. 67)
Parece que no tenemos aún muy claro qué eran exactamente los albogues, ni tampoco por qué don Quijote define como idiófono un instrumento que, casi con toda seguridad, fue de viento.
Javier Irigoyen-García ha aventurado una teoría al respecto de lo segundo, esto es, una razón del posible "despiste" o golpe de humor cervantino, razón que el citado investigador inserta dentro de su idea (defendida en varios trabajos) de que existe un deliberado empeño por parte de Cervantes de construir el "mundo pastoril español (...) sobre la negación histórica, cultural y genealógica de la España musulmana." Está en un trabajo ("“¡Qué si destas diferencias de música resuena la de los albogues!” Lo pastoril y lo morisco en Cervantes"") que puede encontrarse en la red.
Pepe Rey (en su valioso "Nominalia" -mírese en la página "Veterodoxia"-) ya había apuntado años antes que la errada asociación cervantina de albogues con chapas pudiera venir de un pasaje de Gil Polo: "con los albogues y chapas hazían en el aire delicadas mudanças” ("Diana enamorada", 1564). Y en el citado trabajo de Irigoyen-García puede verse otro ejemplo de unión de los albogues con las chapas: “No faltaba quien también tañesse chapas, albogues, bandurrias y churumbelas y otros instrumentos más placenteros que músicos” ("El pastor de Fílida" -1582- de Gálvez de Montalvo).
Pero las referencias literarias y documentales que apuntan a que se trataba de un aerófono son muy numerosas y concluyentes. Otra cosa es que podamos dilucidar cómo era ese aerófono exactamente: es sabido que, en la mente de cualquiera que no los toque, todos los instrumentos de viento vienen a ser flautas.
Pedro de Alcalá ("Vocabulista arábigo en lengua castellana", 1505), y creemos que esta referencia no está en los trabajos mencionados, recoge no sólo el nombre del instrumento (en singular), sino también los de su tañedor y tañedora; en castellano y con su traducción al árabe granadino:
"Albogue o flauta: Buq, abuaq
Alboguero: Baguaq, baguaquin
Alboguera: Baguaq, baguaquin"
Y Diego de Guadix, en su "Recopilación de algunos nombres arábigos..." (1593), escribe que albogue (cito por la edición de Mª Águeda Moreno para la UJA, un poco diferente de la de Bajo y Maíllo por la que cita Irigoyen): "llaman en España a 'un çierto género o suerte flauta que su silvo se ceva y sustenta del aire de una votilla o cuerezuelo hinchado que el que lo trae devajo del braço, tiene una fístula gruesa y larga que siempre -a un tono- lleva un vaxo, con el qual conçierta y acuerda los puntos de la otra flautilla, que el dicho tañedor tiene y trae en las manos'." Respecto a la etimología, dice: "Consta de AL, que, en arábigo, significa 'el', y de BUQ, que significa este dicho instrumento. Y corrompido dicen albogue. En menor corrupçión dixeran albuque."
Pero el comentario más curioso de Diego de Guadix (y en el que basa Irigoyen-García su hipótesis) es el siguiente: "A nos se a dado -en España- dar de mano a esta algarabía y llamar y nombrar a esta dicha flauta por nombre castellano, y la an baptizado por este nombre: gayta çamprana”. [Seguramente,"çamorana", como leen los otros editores.]
Por si éramos pocos parió la alboguera: a la gayta zamorana.
Y concluye Guadix: "En Italia llaman a esta dicha flauta piva y en otras partes de Italia la llaman abota crepi".
Volveremos pronto al albogue e intentaremos dilucidar si el albogue de la época de Cervantes iba por la gaita o por la alboka.
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lunes, 11 de abril de 2016
CERVANTES Y LA MÚSICA 34: "TEMPLANDO ESTÁ UN LAÚD O VIHUELA"
CERVANTES Y LA MÚSICA 34
TEMPLANDO ESTÁ UN LAÚD O VIGÜELA
"No quiero yo decir –respondió don Quijote— que ésta sea aventura del todo, sino principio della; que por aquí se comienzan las aventuras. Pero escucha, que, a lo que parece, templando está un laúd o vigüela, y, según escupe y se desembaraza el pecho, debe de prepararse para cantar algo.
(QUIJOTE II, Cap. XII)
Está lejos y don Quijote no ve bien si es laúd o vihuela. Debía tener fino oído para escuchar el instrumento sin amplificación.
La definición de laúd de Diego de Guadix (1593) dice:
"Llaman en España a 'un suerte o forma de vihuela morisca, cuya caxa y cuerpo es de forma de medio melón o media vola'". Consta de AL, que -en arábigo- significa 'el' y de 'UD que significa 'vigüela'. Assí que todo junto: AL'UD significa 'el ud (como si dixésemos) la dicha bigüela'. Y corrompido dizen laúd. En Italia usan d'este mismo nombre arábigo, aunque en mayor corrupción, porque dizen lauto. Y en Francia también usan d'este memo nombre arábigo y en muy mayor corrupción, porque dizen bioth."
Curioso que Covarrubias (1611), que tanto suele basarse en Guadix, eluda anotar el origen árabe del instrumento.
TEMPLANDO ESTÁ UN LAÚD O VIGÜELA
"No quiero yo decir –respondió don Quijote— que ésta sea aventura del todo, sino principio della; que por aquí se comienzan las aventuras. Pero escucha, que, a lo que parece, templando está un laúd o vigüela, y, según escupe y se desembaraza el pecho, debe de prepararse para cantar algo.
(QUIJOTE II, Cap. XII)
Está lejos y don Quijote no ve bien si es laúd o vihuela. Debía tener fino oído para escuchar el instrumento sin amplificación.
La definición de laúd de Diego de Guadix (1593) dice:
"Llaman en España a 'un suerte o forma de vihuela morisca, cuya caxa y cuerpo es de forma de medio melón o media vola'". Consta de AL, que -en arábigo- significa 'el' y de 'UD que significa 'vigüela'. Assí que todo junto: AL'UD significa 'el ud (como si dixésemos) la dicha bigüela'. Y corrompido dizen laúd. En Italia usan d'este mismo nombre arábigo, aunque en mayor corrupción, porque dizen lauto. Y en Francia también usan d'este memo nombre arábigo y en muy mayor corrupción, porque dizen bioth."
Curioso que Covarrubias (1611), que tanto suele basarse en Guadix, eluda anotar el origen árabe del instrumento.
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sábado, 9 de abril de 2016
CERVANTES Y LA MÚSICA 32: "SACANDO DE SU ZURRÓN UN POLIDO RABEL"
CERVANTES Y LA MÚSICA 32
SACANDO DE SU ZURRÓN UN POLIDO RABEL
"Y así, un día, puesta la consideración en la variedad de sus pensamientos, hallándose en medio de un deleitoso prado, convidado de la soledad y del murmurio de un deleitoso arroyuelo que por el llano corría, sacando de su zurrón un polido rabel, al son del cual sus querellas con el cielo cantando comunicaba, con voz en estremo buena, cantó los siguientes versos:
Amoroso pensamiento,
si te precias de ser mío,
camina con tan buen tino...."
(GALATEA, Libro I)
La imagen que ilustra esta trigésimo segunda entrega de nuestras citas musicales cervantinas recoge, como habrán adivinado muchos lectores, la definición de Covarrubias (1611) del instrumento protagonista del texto. Como se cita en dicha entrada al padre Guadix y como la definición del franciscano tiene su gracia, la copiamos a continuación (citamos por la edición de María Águeda Moreno para la UJA):
"Llaman en España a 'un instrumentillo o violeja de arco de todos bien cognocido'. Si a avido personas a quien a parecido y an dicho qu'este nombre rabel le fue puesto a este instrumento por anathopeya (como si dixésemos) tomado por norte el sonido o ronquidillo d'este instrumentillo, que es o suena carreteado, y es bello o hermoso. Y an se engañado, porque no es sino una corrupción d'este nombre RABED que -en arábigo- significa este dicho instrumentillo o violeja de arco. Y corrompido dizen rabel".
En otro momento, hablando de su particular teoría de la etimología de "vigüela", que para él procede de "viga pequeña", nos da, de pasada, otro dato organológico del rabel. Dice que cuando la vihuela se empezó a usar "devió de ser toda la caxa de una pieça (combiene a saber) una peceçuela de viguilla o de madera cavada o con caxa, y hecha capa de otra cualquier cosa". Y, añade, "qual agora la vigoleja de arco que llaman rabel."
SACANDO DE SU ZURRÓN UN POLIDO RABEL
"Y así, un día, puesta la consideración en la variedad de sus pensamientos, hallándose en medio de un deleitoso prado, convidado de la soledad y del murmurio de un deleitoso arroyuelo que por el llano corría, sacando de su zurrón un polido rabel, al son del cual sus querellas con el cielo cantando comunicaba, con voz en estremo buena, cantó los siguientes versos:
Amoroso pensamiento,
si te precias de ser mío,
camina con tan buen tino...."
(GALATEA, Libro I)
La imagen que ilustra esta trigésimo segunda entrega de nuestras citas musicales cervantinas recoge, como habrán adivinado muchos lectores, la definición de Covarrubias (1611) del instrumento protagonista del texto. Como se cita en dicha entrada al padre Guadix y como la definición del franciscano tiene su gracia, la copiamos a continuación (citamos por la edición de María Águeda Moreno para la UJA):
"Llaman en España a 'un instrumentillo o violeja de arco de todos bien cognocido'. Si a avido personas a quien a parecido y an dicho qu'este nombre rabel le fue puesto a este instrumento por anathopeya (como si dixésemos) tomado por norte el sonido o ronquidillo d'este instrumentillo, que es o suena carreteado, y es bello o hermoso. Y an se engañado, porque no es sino una corrupción d'este nombre RABED que -en arábigo- significa este dicho instrumentillo o violeja de arco. Y corrompido dizen rabel".
En otro momento, hablando de su particular teoría de la etimología de "vigüela", que para él procede de "viga pequeña", nos da, de pasada, otro dato organológico del rabel. Dice que cuando la vihuela se empezó a usar "devió de ser toda la caxa de una pieça (combiene a saber) una peceçuela de viguilla o de madera cavada o con caxa, y hecha capa de otra cualquier cosa". Y, añade, "qual agora la vigoleja de arco que llaman rabel."
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