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domingo, 23 de agosto de 2009

Cuando me rindió mi dama

Cuando me rindió mi dama, tan gentil y bella, en su llama me quemé como una polilla. Rojo cual vermellón al resplandor de una chispa cuando me rindió mi dama. Si hubiera sido esmerejón o hubiera tenido vigorosas alas me habría guardado de la que me clavó su agijon cuando me rindió mi dama.


Quand je fus pris au pavillon
De ma dame, très gente et belle,
Je me brûlai à la chandelle
Ainsi que fait le papillon.

Je rougis comme vermillon,
A la clarté d'une étincelle,
Quand je fus pris au pavillon.

Si j'eusse été esmerillon
Ou que j'eusse eu aussi bonne aile,
Je me fusse gardé de celle
Qui me bailla de l'aiguillon
Quand je fus pris au pavillon.


Texto: Charles d'Orléans (1393-1465)
Música: Reynaldo Hahn (1874-1947)
Canta: Jaroussky
Toca el piano: Ducros
Lugar: Verbier, Suiza



Fecha: 27 de julio de 2009

martes, 3 de marzo de 2009

La hora exquisita

Reynaldo Hahn compuso esta canción cuando era estudiante del Conservatorio de París; y la cantó por primera vez ante el propio Verlaine, autor de la letra, bellísimo poema que me atrevo a versionar en rojo.

La lune blanche
La luna clara
luit dans les bois.
enciende el verdor.
De chaque branche
De cada vara
part une voix
sale una voz
sous la ramée.
so la enramada.
Ô bien aimée...
Oh bienamada...

L'étang reflète,
Pinta la alberca
profond miroir,
profundo espejo
la silhouette
la estampa fresca
du saule noir
del sauce viejo
où le vent pleure.
do el viento llora.
Rêvons, c'est l'heure.
Soñar ahora.

Un vaste et tendre
Dulce y total
apaisement

sometimiento
semble descendre

quiere bajar
du firmament
del firmamento
que l'astre irise.

que el astro excita.
C'est l'heure exquise!
¡Hora exquisita!


Ninon Vallin canta acompañada por el propio compositor




El contratenor Ph. Jaroussky canta acompañado de Jerome Ducros

lunes, 17 de diciembre de 2007

Á Chloris de Reynaldo Hahn

Hace justamente un año, a raíz de una petición de Fran Camacho (Si mes verses avaient des ailes), estuvimos hablando por correo electrónico del autor de esa canción, el venezolano Reynaldo Hahn, que la compuso cuando sólo tenía 13 años sobre versos de Victor Hugo. Intercambiamos incluso varias partituras, ¿recordáis?



Para quienes no conocían a Hahn copiamos por aquel entonces la biografía que venía en la página El poder de la palabra:

Compositor, pianista, cantante, director de orquesta y crítico musical venezolano nacido en Caracas. Componente de una familia numerosa, tenía 11 hermanos, su carrera se desarrolló fundamentalmente en Europa. Llegó a París con 5 años y allí estudió en el Conservatorio de Música, teniendo como profesor a Jules Massenet. Escribió sus primeras composiciones con 14 años, la canción Si mes vers avaint des ailes (1888), y la obra Rêverie, basadas en poemas de Víctor Hugo. En 1892 escribe sus Chansons grises sobre poemas de Paul Verlain. A partir de ese momento sus canciones, óperas y operetas, se convirtieron en grandes éxitos. Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en distintos lugares del sur de Francia, refugiándose finalmente en el principado de Mónaco. En 1945 regresó a París, siendo designado director de la Opera de París. Entre sus obras destacan las canciones, Mélodies, 40 canciones (1895); las óperas, La isla del ensueño (1898), La carmelita (1902), Nausicaa (1919) y El mercader de Venecia (1935); las operetas, Ciboulette (1923), Mozart (1925), El tiempo de amar (1927), Brummel (1931), Mi bello desconocido (1933) y Malvina (1935); los ballets, Le Bal de Béatrice d'Este (1909), La Fête chez Thérèese (1910) y Le Diu bleu (1911); y el oratorio, Prometeo triunfante (1908). Fue crítico musical del periódico Le Figaro de París, así como gran amigo de Sergei Diaghilev y Marcel Proust. Su amistad con éste último, inspiró el personaje del músico Vinteuil en la conocida obra, En búsqueda del tiempo perdido. Murió en París en 1947..

Nuestro compañero Alberto Rubio hizo una precisión:

Aunque nunca me he sentido muy atraído por la obra de Reynaldo Hahn, su figura me resulta, como a tantos otros lectores de Proust, indirectamente familiar. Por eso he podido advertir en el apunte biográfico enviado cierta inexactitud, que me tomo ahora la libertad de señalar: El compositor que inspiró a Proust el personaje de Vinteuil no fue Reynaldo Hahn, sino César Franck. En tanto que Hahn era socialmente brillante y musicalmente conservador, Franck comparte con Vinteuil justo las cualidades opuestas: una vida modesta y retirada y una estética más original. La famosa Sonata de Vinteuil, que en la novela de Proust adquiere casi la categoría de un personaje más, es, naturalmente, la Sonata para Violín y Piano en La Mayor de Franck.
Sólo hay un aspecto de la música de Vinteuil que sí puede relacionarse con la persona de Reynaldo Hahn: "la pequeña frase", o especie de "leit-motiv" que llega a convertirse en una especie de "himno nacional" de los amores de Swann con Odette, primero, y del narrador con Albertina, después, es, según parece, el segundo tema de la Sonata para violín y piano, nº 1, en Re menor de Saint-Saëns, al que Proust y Hahn, en la época en que fueron amantes, concedían, según explica George Paintier en su excelente biografía del primero, la misma significación.


A muchos Hahn nos resultaba también familiar por otra canción igualmente hermosa, decadente y barroquizante (me comentaba Gabry que el bajo es casi el del "Aria" de la Suite n. 3 de Bach): À Chloris. Era la sintonía de un programa entrañable: El buzón de Radio 2 de Araceli Gonzánlez Campa.

En Enero de este año, el autor del excelente blog El festín de la araña puso la versión de Victoria de los Ángeles. Merece la pena escucharla.

Y ahora yo recordaba todo esto porque me enredé casualmente con esta versión de Jaroussky:



À Chloris

S'il est vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(Mais j'entends, que tu m'aimes bien)
Je ne crois point que les rois mêmes
Aient un bonheur pareil au mien.

Que la mort serait importune
A venir changer ma fortune
A la felicité des cieux!

Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
Ne touche point ma fantaisie
Au prix des grâces de tes yeux.