En el tren de regreso a Viena, Mahler expresó su desconcierto por el éxito de su colega. Tenía a Salomé por una obra importante y audaz -"una de las mas grandes obras de nuestro tiempo", afirmó más tarde- y no podía entender cómo era posible que al público le hubiera gustado tan rápidamente. Pensaba, al parecer, que el genio y la popularidad eran incompatibles. En el mismo vagón viajaba el poeta y novelista estirio Peter Rosegger. Según Alma, cuando Mahler expresó en voz alta sus reservas, Rosegger contestó que la voz del pueblo es la voz de Dios: vox populi, vox Dei. Mahler le preguntó si se refería a la voz del pueblo en el momento presente o a la voz del pueblo con el paso del tiempo. Nadie parecía saber la respuesta a esa pregunta.
Alex ROSS, El ruido eterno. Trad. de Luis Gago. Seix Barral, Barcelona, 2009. pp. 26-7
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miércoles, 18 de noviembre de 2009
martes, 11 de septiembre de 2007
Frère Jacques y Mahler
Uno de los recursos que mejor funciona en clase es el jugar con el presente y el pasado, con lo cercano y lo lejano. Varias veces hemos hablado de ello en nuestro foro anterior.
El tercer movimiento (escuchar aquí) de la Sinfonía n. 1 de Mahler se presta especialmente bien a ello.
El tercer movimiento de esta sinfonía es una marcha fúnebre en forma de canon ("Solemne, sin arrastrar") que se tituló en un principio (cuando Mahler pensó que esta sinfonía fuera un poema sinfónico sobre la novela Titán de Jean Paul) "Marcha fúnebre a la manera de Callot". Callot fue un grabador de finales del Renacimiento, casi contemporáneo del Meaume de Terraza en Roma de la novela de Quignard, cuya burlona crudeza (o crueldad) un poco surrealista fue muy admirada por los expresionistas. Quiere esto decir que el tono que Mahler quiere darle a este movimiento es un poco de caricatura de una marcha fúnebre o de marcha fúnebre distorsionada o de pesadilla: un poco como la vals de Ravel o algo así. O como esas canciones infantiles levemente tétricas o zumbonas: "ya se murió el borrico que acarreaba el vinagre..." O: Mambrú se fue a la guerra.
La sinfonía está en re mayor, pero este movimiento está en re menor. Y puede venir bien en el cole si antes se ha cantado la canción Frère Jacques en que se basa con dos modificaciones importantes: una rítmica o métrica y la otra armónica: Mahler pone el tema en modo menor.
El tercer movimiento (escuchar aquí) de la Sinfonía n. 1 de Mahler se presta especialmente bien a ello.
El tercer movimiento de esta sinfonía es una marcha fúnebre en forma de canon ("Solemne, sin arrastrar") que se tituló en un principio (cuando Mahler pensó que esta sinfonía fuera un poema sinfónico sobre la novela Titán de Jean Paul) "Marcha fúnebre a la manera de Callot". Callot fue un grabador de finales del Renacimiento, casi contemporáneo del Meaume de Terraza en Roma de la novela de Quignard, cuya burlona crudeza (o crueldad) un poco surrealista fue muy admirada por los expresionistas. Quiere esto decir que el tono que Mahler quiere darle a este movimiento es un poco de caricatura de una marcha fúnebre o de marcha fúnebre distorsionada o de pesadilla: un poco como la vals de Ravel o algo así. O como esas canciones infantiles levemente tétricas o zumbonas: "ya se murió el borrico que acarreaba el vinagre..." O: Mambrú se fue a la guerra.
La sinfonía está en re mayor, pero este movimiento está en re menor. Y puede venir bien en el cole si antes se ha cantado la canción Frère Jacques en que se basa con dos modificaciones importantes: una rítmica o métrica y la otra armónica: Mahler pone el tema en modo menor.
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