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viernes, 8 de octubre de 2010

Si quieres aprender enseña

Me gustó lo que me contó un amigo profesor de Física de la Universidad. Se lo había contado a su vez otro, pero da igual. "Un alumno me pidió que le explicara algo un poco complejo. Lo hice, pero no me entendió. Intenté de otro modo... y tampoco. Probé una tercera manera y nada, no había forma. Por fin, a la cuarta, lo entendí (sic)"

jueves, 28 de mayo de 2009

Aprender y enseñar

Que la memoria individual vela más por la supervivencia que por la veracidad parece evidente. Es casi un axioma.
Por ello, salvo que las estemos diciendo nosotros, sonreímos ante expresiones como: "¡qué diferente era yo como alumno!", "con esa edad yo tenía una madurez asombrosa", "nosotros sabíamos distinguir lo importante de lo que no lo era", etc. De cerca, conozco incluso el caso de quienes, como inconscientemente, reinventan no ya ante sus alumnos, sino ante sus propios hijos un expediente académico más glorioso, una adolescente voluntad de trabajo, un respeto a la autoridad, una nobleza. Humano y lógico: hay que tumbarse cada noche sobre un lecho medianamente blando de recuerdos...
Pero voy al grano. Hay una forma de recordar de verdad qué alumno era uno. Consiste en comprobar qué tal alumno es ahora.
Como profesor desde hace más de veinte años, reconozco que he aprendido bastante enseñando ("si vis doceri, doce"), pero sobre todo he aprendido en los dos últimos años aprendiendo. No me refiero al estudio o la observación individual, sino al tipo de estudio que, de una forma u otra, defendemos en las aulas: el aprendizaje en clases colectivas. Con un profesor que nos gusta más o menos, con compañeros diversos, sometidos a la casuística a menudo adversa que un día sufrimos como alumnos; la que después idealizamos y a la que ahora sometemos a nuestros estudiantes.
Matricúlate en un curso reglado. Obsérvate y observa. La diversión, al menos, está asegurada.

viernes, 15 de febrero de 2008

Sobre la enseñanza (VI de XX)

Como saben los seguidores del blog, estamos publicando espaciadamente (pero pueden verse también seguidas clicando sobre la etiqueta Sobre la enseñanza) y de forma dialogada las opiniones de veinte profesores de secundaria sobre la situación actual de esas enseñanzas en España. Ahora viene el sexto profesor. Aviso: no todos serán de música, ni todos serán tan jóvenes.

JADR
Edad: 59
Tiempo de servicios: 32 años
Asignatura: Lengua



Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

JARD: Estoy de acuerdo con el enunciado de la pregunta en el sentido de que en educación y, más concretamente en lo que se refiere a la lectura, se tiende a proyectar sobre la situación actual una visión romántica y acrítica basada en experiencias personales del pasado. En contra de algunas de estas opiniones, pienso que hoy en día se lee bastante, yo diría que más que antes. Lo que ocurre es que la lectura de ahora se hace sobre códigos y soportes muy variados y muy distintos de los empleados en otras épocas. El libro está dejando de tener el papel central que ocupaba en otro tiempo como vehículo casi exclusivo de transmisión de información y difusión cultural.
A la variedad de textos y soportes hay que añadir la heterogeneidad de los puntos de vista. Frente a la univocidad de la tradicional exégesis de los textos, el horizonte interpretativo del lector actual es mucho más abierto. Esto produce cierta desorientación en los lectores de hoy; pero, al mismo tiempo, puede suponer una mayor riqueza interpretativa.
En definitiva, que frente al pesimismo fatalista de algunas interpretaciones que no van más allá del “los jóvenes de hoy no leen”, hay que desarrollar la comprensión lectora entre los jóvenes, utilizando tanto textos clásicos como otros más cercanos y familiares para los jóvenes de hoy: hipertextos, SMS, internet, chats, gráficos, instrucciones, publicidad, dvds, cd-roms, etc. Junto a estos textos informativos, habrá que trabajar igualmente con textos literarios y creativos tanto clásicos como de literatura juvenil.
Junto con la ampliación del horizonte textual, habrá que perfeccionar la metodología, implicar al profesorado de todas las materias en la tarea y disponer de una biblioteca escolar bien dotada, con variedad de ejemplares en cuanto a formatos y contenidos, con conexión a internet y con personal capacitado para gestionar y asesorar a alumnado y profesores.

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

JARD: Pienso que, aunque el nivel académico del profesorado parece, en general, adecuado, tiene algunas carencias y defectos que paso a analizar a continuación:

– En primer lugar, la formación del profesorado me parece excesivamente teórica. Debería dedicarse más atención y tiempo a una formación práctica de calidad, realizada en un centro educativo bien gestionado y tutorada por un profesor con experiencia y reconocido prestigio.
– En segundo lugar, esta preparación resulta muy especializada. Sin negar la importancia del profesor-especialista, pienso que el profesor debe adquirir una formación amplia que supere las fronteras de su especialidad y que le permita, no sólo cumplir con el objetivo de proporcionar al alumnado una formación integral, sino posibilitar el trabajo interdisciplinar y, en general, adaptarse a la cambiante y variada realidad educativa actual.
– Esta formación complementaria debe ir dirigida preferentemente hacia el dominio de las TIC y de, al menos, un idioma extranjero.
Además de la preparación académica, el profesorado debe recibir información en aspectos psicopedagógicos, legislativos, organizativos y del funcionamiento de los centros educativos.

Respecto a la segunda pregunta. Creo que no existe una correlación especial. La formación inicial del profesorado sigue siendo fundamentalmente la misma en los últimos cuarenta años. Pienso que la Universidad española, responsable de esta preparación, ha cambiado muy poco desde los años en que la gente de mi generación estuvimos en ella.

Sin negar la importancia de la preparación, estoy convencido de que los problemas que tienen planteados actualmente los docentes y, en consecuencia, el sistema educativo, no dependen tanto de su formación, sino de su actitud.

No estoy seguro de que la actitud sea algo que se pueda enseñar o aprender. La actitud es una postura que se muestra a través de la acción, que se adquiere a partir del testimonio observado y de la experiencia personal, y que se basa en principios ideológicos y compromisos éticos. En este aspecto, el profesorado sí que ha cambiado profundamente y se observan importantes diferencias dependiendo de su edad.

Los profesores de 45 a 60 años, por diversas razones que no entraremos a analizar ahora, tras un periodo de ilusión, confianza y compromiso activo con los objetivos del sistema educativo, han pasado a una etapa en la que una parte importante de ellos se encuentran desanimados y desilusionados, esperando impacientes la fecha de la jubilación anticipada.
Aún cuando esta situación resulta preocupante al tratarse de un colectivo numeroso, lo realmente grave es la actitud acomodaticia, adocenada y poco emprendedora de muchos de los profesores jóvenes que se incorporan a los centros. La creciente autonomía de los centros educativos y el dinamismo e ilusión que se le supone a los más jóvenes debería inducir a esperar una situación muy diferente; pero, por razones que desconozco, lo cierto es que el cambio generacional entre el profesorado no está incorporando a los centros la renovación y dinamismo que necesita el sistema educativo.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

JARD: Noto diferencias notables:
– Los alumnos de aquellas aulas estaban motivados; se sentían privilegiados por tener la oportunidad de estudiar y, de esa manera, mantener su posición en la sociedad o promocionarse socio-económicamente. La generalización de la enseñanza obligatoria ha llevado a las aulas actuales a alumnos que no quieren estudiar. La democratización de la enseñanza supone un avance social que, bajo mi punto de vista, es irrenunciable; pero resulta urgente adaptar los métodos y contenidos educativos a las necesidades e intereses de los alumnos de hoy, muy diferentes entre sí frente a la homegeneidad de los de antes.
– En segundo lugar, en aquellas aulas todos (padres profesores, alumnos) tenían claro su papel y reconocían el papel de los otros. El profesor era respetado y, por regla general, se hacía respetar.
– El código de valores dominante en aquella sociedad no se discutía, era una referencia segura. En esas circunstancias el mensaje educativo era transmitido por los profesores con relativa facilidad y era recibido y aceptado por alumnos y padres sin cuestionarse. Se trataba de una comunicación unidireccional, de arriba a abajo. Hoy encontramos en la aulas a alumnos desorientados que reciben mensajes, muchas veces contradictorios, desde direcciones muy diversas. En estas condiciones, comunicarse en el aula resulta complicado.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

JARD: No estoy de acuerdo con la formulación de la pregunta, pues incluye implícitamente la respuesta. Refleja bien la inclinación del profesorado a descargar sus responsabilidades sobre la administración, los alumnos, los padres o la sociedad. Me resisto a culpar a la administración de todos los males. En muchos aspectos, la administración pone al servicio de los centro recursos de todo tipo que no son siempre bien aprovechados por el profesorado.
Dicho esto, creo que la administración tiene que afrontar algunos importantes y retos, que están íntimamente relacionados:
– Por una parte, debe afrontar la reducción de la ratio. Se ha avanzado bastante con los desdobles en algunas asignaturas, pero se debe generalizar a todas las materias.
– En segundo lugar, debe destinar más recursos económico a la educación hasta alcanzar la media de los países europeos.
– En tercer lugar es importante detectar y subsanar los problemas de aprendizaje cuando se producen. El nacimiento de muchos de estos problemas se sitúa en la etapa de primaria, aunque se manifiesten de forma violenta y, muchas veces, sin posibilidad de ser solucionados, en secundaria.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?

JARD: Me gustaría que se solucionaran todos los problemas que he apuntado y, sobre todo, me gustaría que el profesorado recuperara la ilusión y confiara en el sistema educativo como transformador de los individuaos e igualador de las desigualdades sociales.

miércoles, 16 de enero de 2008

Sobre la enseñanza (V de XX)

Como saben los seguidores del blog, estamos publicando espaciadamente (pero pueden verse también seguidas clicando sobre la etiqueta "Sobre la enseñanza") y de forma dialogada las opiniones de veinte profesores de secundaria sobre la situación actual de esas enseñanzas en España. Ahora viene la quinta profesora. Aviso: no todos serán de música, ni todos serán tan jóvenes.

Aisel
Edad: 27
Tiempo de servicios: 2 años
Asignatura: Música


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Aisel: Respecto a las reflexiones de Muñoz Molina, sí que existe (digamos) una imagen pública de que los maestros de entonces se entregaban más a sus niños que los de hoy día. Yo no creo que sea así. Hay muchos casos de niños de esa época que han tenido profesores muy duros, muy poco cercanos. ¿O se nos olvida que se pegaba con regla?, que se castigaba con libros sobre los brazos en cruz en un rincón, y tantas otras cosas... En todas las épocas hay cosas buenas y cosas malas. En los dos años que llevo trabajando he visto desde compañeros que, efectivamente, pasan de los niños y les dedican sólo el tiempo necesario para poder cobrar su sueldo, hasta compañeros que se entregan en cuerpo y alma a su tarea, no sólo de enseñar su asignatura, sino de educar a sus alumnos, de proporcionarles una educación básica que les permita crecer equilibradamente, con cariño, con responsabilidad, y con unos conocimientos básicos para desenvolverse el día de mañana en la vida, tanto en horario de clase como fuera de él: recreos, tardes, etc. En cuanto a la lectura... Tengo que decir que veo más leer a gente de unos 50 años que a la gente joven. Los libros vienen siendo sustituidos por hobbies más fáciles, como la Play Station, por desgracia. Incluso el cine, que no creo que suponga mayor esfuerzo que el de ir a la sala y pagar para entrar, y sin embargo reporta una satisfacción enorme, incluso éste está siendo desbancado por los juegos de consola. Y esas aficiones tienen un sitio privilegiado en los más jóvenes, y desplazan a los libros.

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Aisel: No creo que los profesores vayan mal preparados respecto a su asignatura, al contrario: con la oferta de másters, cursos de posgrado, cursillos intensivos y demás que hay hoy en día, y la competencia tan grande en los puestos de trabajo (sin mencionar la intención que existe ahora de dar un plus a los profesores con tantas horas de cursos), los profes se preparan a conciencia... Pero creo que fallan en preparación pedagógica, que es diferente. Lo único que se exige es el CAP, y todos sabemos lo que se suele aprender ahí... La mayoría de nosotros no hemos dado pedagogía antes, no nos hemos puesto en situación, no conocemos bien la realidad a la que vamos a enfrentarnos (sin tener en cuenta ya lo que ésta cambia dependiendo del centro en el que estemos...)... Vamos aprendiendo sobre la marcha, a base de errores, a base de probar soluciones nuevas, de pensar en casa cómo será mejor llevar a cabo esta o aquella unidad, qué actividad será más atrayente, si es mejor poner los exámenes fáciles o difíciles... Yo creo que más que venir enseñados, vamos probando y elaborando cada uno su camino según su capacidad de adaptación, de improvisación, su personalidad, su interés y su preparación en el propio desarrollo de las clases.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Aisel: Noto que la educación es diferente. A ninguno de nosotros se nos ocurría llamarle la atención a un profesor, responderle en un mal tono ni otras muchas cosas que hoy en día se ven. Pero no creo tampoco que haya que tomarlas de forma demasiado exagerada. Los cambios que notamos son los mismos que notaron nuestros padres respecto a nosotros. Para todos los jóvenes, los mayores están desfasados; para todos los mayores, los chavales han perdido los papeles. Siempre ha sido así, es ley de vida. Nos escandaliza lo que vivimos en las aulas porque al existir más libertad (que nosotros sí somos capaces de reconocer y valorar) lógicamente los límites se desplazan aún más, los márgenes del juego cambian. Pero está en nuestra mano hacerles comprender que tienen que aprender a estar en diferentes sitios, y de una manera adecuada a cada uno de ellos; pienso que es una obligación común de la familia, los profesores, el equipo de orientación, los jueces de menores, etc. Su educación, nos guste o no, es tarea de todos.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Aisel: Creo que hay cosas que no están bien hechas, que se piensan con frialdad, desde fuera de las aulas, y que así no se solucionan los problemas reales porque ni siquiera se están atacando de raíz. Muchas veces es más fácil poner un parche que arreglar el descosido, y eso acaba pasando factura. Las programaciones no se adecúan al número de horas de las asignaturas, el número de horas no corresponde a mi entender con la importancia de esa asignatura en el desarrollo del niño, las medidas disciplinarias recogidas por la ley no corrigen al niño, no lo ayudan, sino que lo apartan para que no moleste (aunque también es cierto que no se dispone de los medios necesarios en los centros para darles una atención adecuada); al profesor en problemas tampoco se le acaba de dar soluciones efectivas... Creo que en vez de implicarnos se busca calmar los ánimos, allanar el terreno enterrando los problemas... y eso no los evita, no los corrige ni impide que sigan apareciendo otros nuevos.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?

Aisel: Me gustaría que repartieran mejor el número de horas de las asignaturas, que propusieran un equipo de orientación real, con posibilidades reales de ayudar a los niños, que los profesores cuenten con un respaldo firme, en el centro y por parte de las administraciones, en cuanto a los posibles problemas que se puedan encontrar y que la administración dé soluciones a los problemas que ya tenemos en clase.

sábado, 5 de enero de 2008

Sobre la enseñanza (IV de XX)

Como saben los seguidores del blog, estamos publicando espaciadamente (pero pueden verse también seguidadas clicando sobre la etiqueta "Sobre la enseñanza") y de forma dialogada las opiniones de veinte profesores de secundaria sobre la situación actual de esas enseñanzas en España. Ahora viene la cuarta profe.

Enero
Edad: 28
Tiempo de servicios: 1 año
Asignatura: Música


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Enero: No creo que la edad esté relacionada con la afición a la lectura. Sí puede ser que ahora predominen más la imagen y el sonido que antes y encontremos más aficionados al cine o a la música que a la lectura en todas las edades.

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Enero: Creo que la preparación que recibimos está desequilibrada: mucha teoría y casi ninguna práctica. Y esto se puede ver en las carreras que dan acceso a las oposiciones, en las oposiciones, en el CAP, en los cursos del CEP, en los cursos de formación del profesorado en prácticas, en las propias prácticas, etc. Esto significa que contamos con poca o ninguna ayuda a la hora de empezar a trabajar, la buena voluntad de tus compañeros (que creo que abunda) y poco más. La experiencia siempre es un grado. Creo que sí, que existe una correlación y cuanta más experiencia tiene un profesor debe hacerlo mejor.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Enero: Las clases son muchísimo más heterogéneas y desgraciadamente el cupo no ha descendido lo que debiera. Los alumnos van realmente obligados a clase: la policía los trae al instituto si hacen las ratas. Muchos más alumnos tienen claro que quieren dedicar su tiempo a hacer otras cosas, y a veces las hacen en clase. Supongo que la metodología, antes era tipo clase magistral y ahora todo es más dinámico y participativo.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Enero: No tengo mucha experiencia y puede que me equivoque pero creo que:

1.- En ahogar al profesorado con papeleo administrativo, perjudicial para el medio ambiente, y más aún para el proceso de enseñanza y aprendizaje.

2.- En enfocar cada vez más la inspección como una labor policial (algo que en ocasiones fomenta la propia directiva de los Centros), en vez de como una ayuda al profesorado y un elemento esencial para la mejora de la educación.

3.- En limitar las opciones para el alumnado que no quiere estudiar.

4.- En que todos los años y casi todos los meses sea el día de no sé qué.


Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?

Enero:
1.- Mejorar la situación de la música y las humanidades en los planes de estudio.

2.- Que descienda el número de alumnos por aula.

3.- Que se creen opciones alternativas para los alumnos que no quieren estudiar.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Sobre la enseñanza (III de XX)

Por aportar un granito (o cuarto y mitad de un granito) de arena al debate sobre la situación de la enseñanza, estoy publicando aquí, poco a a poco para cansar menos, las opiniones (en forma dialogada para cansar menos) de veinte profesores de secundaria. Ahora viene el tercer profe.

Luz Bisbal Vethoben (someone dixit)
Edad: 31
Tiempo de servicios: Actualmente 8º año
(4 centros diferentes, 2 comunidades autónomas)
Asignatura: Música


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Luz Bisbal Vethoben : No he leído el artículo de Muñoz Molina, luego no puedo opinar sobre sus reflexiones. En cuanto a mi percepción acerca de los hábitos de lectura en función de la edad tampoco tengo una idea muy clara. Resulta obvio, pero supongo que, por regla general, se trata fundamentalmente de un hábito familiar, que abarca a todas las generaciones de una misma casa (con sus estanterías llenas de libros).

PD1: Una de las novedades que más me ha llamado la atención de mi nueva vida en Madrid es ver a tantísima gente leyendo en el metro. Es una imagen que me emociona a menudo, aunque algún día, y gracias a un giro imposible de mi cuello para cotillear el título del libro que lee la Yoly que viaja a mi lado, me cuestiono si leer Arriba lokas, ke somos pokas es en sí un valor. Se puede debatir.

PD2: Un alumno de 2º de la ESO al que le imparto MAE (medidas de atención educativa... la alternativa, vamos) se está leyendo LA ILÍADA, no una versión escolar, sino LA ILÍADA de su padre, con su tapa marrón y sus cientos de hojitas tipo biblia. ¡Y le está gustando!

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Luz Bisbal Vethoben : Cada día que paso en el instituto me resulta más cierta la afirmación que un día me regalaste, Antonio, a modo de consejo hace algo más de ocho años (cuando hice las prácticas del CAP): “La enseñanza es un proceso afectivo”. Y traigo esto a colación porque me cuestiono qué es eso del nivel de preparación del profesorado de secundaria. Todos sabemos que los contenidos académicos que podemos alcanzar en clase, incluso en los cursos de Bachillerato, no exigen una preparación intelectual excesiva, más allá de dominar la materia en un nivel básico, saber preparar unos buenos materiales y actividades para el tema que vayamos a impartir y actualizarlo, en caso de que sea necesario; no es muy común (aunque tampoco resulta extraño) encontrar profesores que no dén la talla en este sentido. El problema viene, bajo mi punto de vista, con el nivel de empatía que podemos lograr con los chavales, en la transmisión afectiva de esos conocimientos. Y ahí es donde no encuentro relación directa con la edad; evidentemente la experiencia es un grado, y otorga un conocimiento de la actividad docente y del alumnado crucial para mejorar, pero es muy común el perfil del profesor que, con los años, ha perdido la ilusión, la paciencia y la esperanza (sin las que, pienso, debe ser un rollo ir al instituto cada día). Imagino que el cambio de perfil del alumnado con el cambio de ley tuvo que ser duro, pero ya llevamos quince años en este nuevo escenario, tiempo de sobra para hacerse al nuevo mobiliario, o hacer la mudanza ¿no? (“mi trabajo era revelar fotos manualmente, pero desde que existen las cámaras digitales tengo que aprender a manejar los ordenadores, y yo no entré en este empleo para eso (¿?) ”). En el otro extremo, no puedo olvidar tampoco a esa gente “joven” que comienza su año de prácticas con un discurso que destila pesimismo y resentimiento, tal vez porque eligieron este camino guiados por estímulos ajenos a la práctica docente en sí.

P.D. 1: No entiendo cómo puede haber tantos profesores de instituto a los que les caen mal los adolescentes. Debe ser una tortura trabajar así. Creo, además, que los pobres chavales son la franja de edad peor tratada en los medios de comunicación, que dan sistemáticamente una imagen pésima de ellos.

P.D.2: Creo que la única vez en mi vida que he escuchado a un responsable político decir algo original al respecto fue la siguiente frase de una consejera de educación andaluza: “Para ser un buen profesor de secundaria hay que ser un adulto medianamente interesante”.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Luz Bisbal Vethoben : Las actuales ya las conocéis; en las que yo estudié...
(mmmm, déjame pensar en mi 1º y 2º de ESO, es decir, 7º y 8º de EGB... uf, qué lejos quedan aquellas aulas con macetas llenas de flores y aquellas clases 100% infantiles haciendo murales...paso palabra).
Recuerdo que en mi clase de 1ºD de BUP (al cambio, 3º ESO):
- éramos 40 alumnos en el grupo y que jamás tuvimos un desdoble o algo similar
- fuimos un fin de semana a Granada con total libertad.
- por norma general, no tuvimos grandes problemas de disciplina (excepto el día que le dio un kiko al profe de ciencias sociales)
- me daban mucha envidia los de FP de Imagen y Sonido, porque, aunque tenían muy mala fama, deambulaban por los patios con sus cámaras de fotos mientras nosotros estábamos en el aula, y en la semana cultural hacían unas exposiciones muy chulas. Ni se me pasó por la cabeza cambiarme, porque FP era para los que no podían con el BUP.
- el departamento de matemáticas organizaba un concurso genial, El Problema de la Semana, y en los recreos de los miércoles medio instituto se partía los cuernos intentando resolverlo a cambio de 2.000 pts

Recuerdo que en mi clase de 2ºG de BUP (al cambio, 4º ESO):
- era raro el día en que alguien no era expulsado (incluido yo) por hacer una pirámide con las sillas o por saltar por la ventana en mitad de clase para salir al patio (fue un grupo guerrero)
- las horas libres (o liberadas por nosotros) nos íbamos al campo de al lado del instituto (el Cerro de la Mesa, nombre idóneo); y nadie mandó una carta a mi casa notificando las faltas.
- en Literatura hicimos por grupos un trabajo de investigación sobre Cien años de soledad, libro que leímos parcialmente.
- fuimos a París de intercambio
- fumábamos en la cafetería del instituto

Recuerdo que en mi clase de 3ºD de BUP (al cambio, 1º bachillerato):
- no volvimos a tener problemas de disciplina, las clases dejaron de ser tan numerosas (quizás veintitantos) y empezaron por primera vez las optativas
- que nos tocó una profesora que venía trompa a clase, y que los alumnos y padres movilizamos a la delegación para que la echaran (creo que al final la cambiaron de centro).
- Por el instituto comenzaron a llegar animadores socioculturales del ayuntamiento para promover el asociacionismo juvenil

Recuerdo que en mi clase de COU (al cambio, 2º bachillerato):
- fundamos una asociación de alumnos, para la cual nos concedieron un pequeño despacho junto al del director y montamos un grupo de teatro, para el que nos concedieron el Salón de Actos algunas tardes y los sábados por la mañana.
- El nivel académico de las asignaturas fue bastante elevado (incluso en la carrera seguí utilizando los apuntes de COU) y empezamos a quedar para estudiar en la biblioteca del instituto por la tarde.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Luz Bisbal Vethoben :

1. En que la Educación se haya politizado de una manera escandalosa en los últimos años (mucho más que la Sanidad, por ejemplo), con leyes educativas regionales “tintadas” de partido.

2. En tener un sistema de selección del personal muy malo, Las Oposiciones, que cualquier empresa desecharía sin dudarlo. Es como si necesitas contratar a nadadores y les pones un examen teórico sobre el nado estilo mariposa y un examen de anatomía del nado. Ilógico.

3. Un sistema de inspección bastante ineficaz (no lo neguemos, nos hemos instalado en la comodidad de hacer el mínimo que nos exigen), que se desvive por minucias administrativas y burocráticas (toda una lacra de la new era) y que deja pasar casos flagrantes de incompetencia en el trabajo, programaciones didácticas hechas por las editoriales (copy/paste) y profesores absentistas y/o manifiestamente incapacitados para este trabajo que se perpetúan curso tras curso sin que nadie tome medidas. (Lo que no se evalúa, se devalúa)

4. Cuando intentan acometer alguna reforma de importancia, las administraciones educativas son aficionadas a formar Grupos de Sabios, que asesoran dichas reformas, consejos asesores que suelen estar formados por personas (generalmente próximas a su entorno) bastante alejadas de la realidad de los centros educativos y sus necesidades REALES (Otrora llamados desertores de la tiza, hoy desertores del Guadalinex)

5. etc.
En general.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?

Luz Bisbal Vethoben: Partiendo de la premisa de que SOY OPTIMISTA con el sistema educativo de un país que tiene sólo treinta años de democracia, con un índice ínfimo de lectores en su población adulta (remitiendo al inicio del cuestionario), aquí va mi carta de Reyes Magos; total, por pedir:

- Un pacto de estado por la educación, que dé estabilidad a las efímeras leyes educativas;
- un aumento de la autonomía de los centros, que adapten sus planes de estudio a la realidad del alumnado y su entorno;
- una reducción de la burocracia y del papeleo vacuo;
- mejora inmediata del sistema de selección del personal (hoy educa casi cualquiera), junto con una dignificación de la función docente y sus condiciones laborales (parece que las vacaciones que tenemos son motivo suficiente para tener la boca cerrada a la hora de pedir un despacho, o un ordenador);
- una reducción drástica de la ratio en las aulas, para poder aplicar las bienitencionadas instrucciones de diversificación, hoy ciencia ficción;
- una dignificación rotunda de las humanidades (barriendo para casa) en los itinerarios, manteniendo el espíritu inicial de optatividad abierta y formación integral del individuo;
- órganos mixtos en los que trabajen los centros educativos, los sanitarios, los sociales y los judiciales, para coordinar labores complementarias y comunes en los barrios más conflictivos (bueno, si es en todos los barrios, mejor)

* * * * * *

Addenda 1:
Os recomiendo el blog de M. Ángel Santos Guerra, un ponente que me encontré en un curso sobre conflictos en el aula y que me enseñó muchas cosas en muy poco tiempo.


Y un discurso (10’) de Emilio Calatayud, famoso juez de menores de Granada (casi todos los alumnos con medidas judiciales de Andalucía lo conocen, haced la prueba), que no tiene desperdicio, por lo polémico de lo que dice (tiene perlitas con las que no puedo estar más en desacuerdo, junto a otras muy buenas) y por la claridad y sencillez de sus palabras.

Addenda 2:
Releyendo lo escrito (perdón que me haya enrollado tanto) de repente lo relativizo todo, e intento imaginar qué escribiré al respecto cuando en lugar de 8 años en esto, lleve 18 o cuando sean 28.
Regreso al futuro. Feliz 2008.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Sobre la enseñanza (II de XX)

Estoy publicando aquí, poco a a poco para cansar menos, las opiniones (en forma dialogada para cansar menos) de veinte profesores de secundaria. Ahora viene la segunda profe.


Ada
Edad: 28
Tiempo de servicios: desde 2004
Asignatura: Música


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Ada: No sé si sus reflexiones sobre la lectura podrían ser extrapolables... yo conozco a muchas personas de su edad y de su tierra que no leen nada, pero sí comparten su respeto por el maestro, incluso su admiración... me atrevería a decir que sin excepción ninguna.
En cuanto a las edades de los lectores... 62 es la edad de mi madre, que no lee casi nada y no me parece un caso extraño; 42 es la de mi hermano, que lee mucho (como la mayoría de sus compañeros del instituto y la facultad), hijo de esa generación poco instruida de la posguerra (hablamos de la clase media ¿no?) que educó a sus hijos en el aprecio por aquello que ellos no tuvieron; 28 es la mía... mi amor por la lectura se lo debo a mi hermano, pero observo que la gente de mi edad, incluso algo mayores, leen más o menos lo que mi madre...

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Ada: Creo que es imposible generalizar y complicado desligarse del ambiente de cada uno. Mi corta experiencia como profesora (camino de cuatro años) me ha puesto delante a personas verdaderamente cultas que normalmente rondan o pasan los cuarenta años. Suelen ser pocos, muy pocos. La mayoría, independientemente de su preparación, cosa que sólo puedo conocer en la superficie, demuestran bastante indiferencia por la formación de los alumnos desde el momento en que se asume que es más importante el "papel" (el informe) de cualquier actividad que la realización de la actividad y las condiciones en que se lleve a cabo, que el papel es lo necesario y la actividad lo prescindible. Eso no me lo niega ya nadie.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Ada: Físicamente, casi ninguna... bueno, las actuales están llenas de promesas que se van cumpliendo de mala manera (para expresar mi opinión acerca de la tecnología de la información y la comunicación tendría que enviar mis panfletos, que los he autografiado ya con dedicatoria incluso). En cuanto a la temperatura ambiente, el frío que pasamos y el poco abrigo que tenemos, estará ayudando a que la olla a presión no reviente.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Ada: En el entendimiento y el empleo de la palabra diversidad e inventos derivados: diversificación, diversificable... diver.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?


Ada: Que disminuyese el número de alumnos por clase, no más de quince en ningún caso. No tengo ninguna duda.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Sobre la enseñanza (I)

Me gustaría publicar aquí, poco a a poco para cansar menos, las opiniones (en forma dialogada para cansar menos) de veinte profesores de secundaria:


Ávalos
Edad: 29
Tiempo de servicios: desde 2003
Asignatura: Lengua


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Ávalos: La afirmación de Muñoz Molina es natural en alguien predispuesto por no sabemos qué factores a disfrutar de los libros; sería interesante escuchar a sus compañeros de clase. Sucede que afirmaciones de este tipo (el otro día escuché a Emilio Lledó decir algo similar) son las que tienen cierta relevancia (los compañeros de Muñoz Molina no salen en el periódico) y las que van creando la sensación, no sé si fundamentada, de que antes los jóvenes leían más (que si Julio Verne, que si Emilio Salgari, que si...). ¿Sucederá algo parecido cuando entrevisten en el futuro a una alumna mía que se haya convertido en novelista de éxito? Por otro lado, no creo que la edad sea un factor muy determinante. Hay gente joven con grado cero de inquietud cultural y ahí anda don Francisco Ayala con más de cien años leyendo vorazmente la prensa diaria. A la inversa: muchos adultos de distintos estratos socioculturales que no consideran la lectura algo productivo y un montón de chavales que se beben los "inútiles" libros de Laura Gallego.

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Ávalos: Nuestra formación universitaria tiene poco qué ver con el trabajo que tenemos que realizar. En la carrera no te enseñan a enseñar y es uno mismo, con el paso del tiempo (y cierta dosis de honestidad-curiosidad), el que se busca la vida para que la cosas salgan no del todo mal. Centrándome en la Lengua castellana y Literatura, uno aprende en la facultad (?) de acuerdo a un modelo historico-formal con poca chicha comunicativa. Como profe, al principio reproduces inconscientemente ese modelo (es también el modelo de tus años BUP, ese tiempo educativo del que todo el mundo habla -ahora- con la voz entrecortada por la emoción) , pero te vas dando cuenta de que venga Sintaxis y venga Hisoria de la Literatura y la casa expresión-comprensión sin barrer (creo que estoy diciendo muchas chorradas seguidas, menos mal que esto va con seudónimo). De lo dicho, tal vez se deduce que el grado de preparación para el áspero mundo de las aulas va aumentando con la edad (en algunos casos, en otros no hay forma).

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Ávalos: Meter en el mismo autobús a gente que va a distintos sitios no tiene mucho sentido (proverbio chino).

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Ávalos: En mi opinión, cabe imputar a los politicastros socialistas la paulatina degradación del sistema de instrucción pública (y jode mucho que sean los tuyos los que la hayan liado de tal forma). En el caso andaluz: políticas de cara a la galería mediática ("Yo lo aprendo todo con las TIC", decía hace poco el autobombo insitucional, por no hablar del catetismo pluirilingüe) y pocas medidas eficaces: inversión en personas que atiendan a personas.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?


Ávalos: Que las dos facciones que manejan el cotarro lleguen a un acuerdo de país serio para que uno no se vea obligado a desconfíar de los médicos-arquitectos-abogados... del futuro. Que se escuche más a los docentes que curramos a pie de obra (un poquito de demagogia pseudoproletaria nunca viene mal) y menos a las eminencias de la psicopedagogía-ficción.