viernes, 8 de octubre de 2010
Si quieres aprender enseña
Me gustó lo que me contó un amigo profesor de Física de la Universidad. Se lo había contado a su vez otro, pero da igual. "Un alumno me pidió que le explicara algo un poco complejo. Lo hice, pero no me entendió. Intenté de otro modo... y tampoco. Probé una tercera manera y nada, no había forma. Por fin, a la cuarta, lo entendí (sic)"
domingo, 3 de octubre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
Evaristo Baschenis. Instrumentos en silencio
Pasa en general con todos los instrumentos, pero en especial grado con los musicales. Contemplarlos en reposo (en una estantería, dentro de su estuche o sobre una mesa) produce una cierta inquietud. También su representación plástica, a menudo difícil, mantiene esa sensación que se mueve, con muchos matices, entre la atracción y el respeto. Como si fueran armas.
No sabía -lo he leído estos días- que las pinturas admirables de Evaristo Baschenis (1617-1677), sus composiciones con instrumentos musicales, tan populares en el mundillo de la música antigua, eran casi desconocidas hace poco más de cincuenta años. Las principales investigaciones sobre su vida y obra son posteriores a 1995. Sacaron a la luz retazos de la vida de este hombre peculiar: su ordenación sacerdotal en torno a 1647, el establecimiento de un taller en 1643, la fuerte influencia que ejerció sobre su arte el de Caravaggio durante un viaje a Roma, la huella que él mismo dejó en otros artistas admirables como Bartolomeo Bettera, que exageró su tendencia a colocar los instrumentos en posiciones poco corrientes, o Giuseppe Recco.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Uniformes escolares
Ahora los defienden desde muchos lados. Está de moda (un poco al menos) apoyarlos. Yo los odio por varios motivos. Uno de ellos: creo que fundamentan una de las armas argumentales con las que los centros concertados se "libran" de los alumnos que no quieren. Los centros concertados (esto es una evidencia) tienen menos alumnos con "necesidades educativas especiales", menos alumnos "difíciles", en parte, porque a la gratuidad concertada hay que añadirle los cien eurillos de nada del uniforme. Y eso disuade. Hay más razones, muchas más, tanto si su hijo tiene problemas ("mire, es que aquí no contamos con ..."), como si no ("mire, tenemos unas instalaciones deportivas que para sí las quisieran..."), pero ésa es una de ellas.
Más razones: apartan la escuela de la vida real, a menudo son sexistas, fuerzan a diferenciarse a partir de unos condicionantes chungos, son feos a rabiar, están cargados de connotaciones poco controlables por quien los lleva.
Ahora los defienden desde muchos lados, también algunos rojillos añorantes de su infancia. La nostalgia no es el deseo de regresar a un pasado mejor, es el deseo de regresar al origen y punto. Fuera el que fuese.
Más razones: apartan la escuela de la vida real, a menudo son sexistas, fuerzan a diferenciarse a partir de unos condicionantes chungos, son feos a rabiar, están cargados de connotaciones poco controlables por quien los lleva.
Ahora los defienden desde muchos lados, también algunos rojillos añorantes de su infancia. La nostalgia no es el deseo de regresar a un pasado mejor, es el deseo de regresar al origen y punto. Fuera el que fuese.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Creencias
Me agradó ver escrito con gracia (por Manuel Vicent en El País) algo de lo que hablo a menudo. Y defendido con parecidos argumentos.
Creencias (Manuel Vicent)
Uno de los misterios del cerebro humano consiste en que un premio Nobel de física puede ser miembro al mismo tiempo de la secta de la Lagartija Dorada. A lo largo de la evolución de nuestra especie el córtex, donde radica la inteligencia, se sobrepuso a los bulbos del límbico, que gobiernan nuestras emociones. Desde ese momento la ciencia y las creencias han seguido caminos dispares, con el ángulo cada día más abierto, pero ciertos individuos tienen la capacidad de vivir con ese ángulo cerrado sin experimentar ninguna contradicción: pueden investigar en un laboratorio la aplicación de las células madre y pertenecer a la Adoración Nocturna, ser expertos en biología molecular y ponerse un capirote de nazareno para llevar en andas a una Dolorosa atravesada por siete espadas. No obstante, hay que andar con cuidado con este tipo de gente. Se comportan de forma pacífica y racional si pones en cuestión cualquier problema científico; en cambio se convierten en seres muy agresivos y peligrosos si te burlas de la patrona de su pueblo o del fundador de su orden religiosa o de la bandera de su nación. La ciencia es expansiva, universal y positiva bajo el patrocinio de san Pitágoras, san Newton, san Galileo, san Fleming, san Einstein; en cambio las creencias son más intensas y fanáticas a medida que están más concentradas en un ídolo, en un símbolo, en un sentimiento. Si un japonés, un hindú, un noruego descubre una nueva vacuna, o da un paso adelante en el genoma o inventa un aparato muy cómodo para depilarse la axila, la humanidad entera lo acepta al día siguiente sin distinción de razas ni de dioses, pero no le toques el toro ensogado de las fiestas de su aldea, ni su equipo de fútbol, ni la romería a la ermita, ni las mantecadas que hacía su abuela, porque entonces ese científico, que en el laboratorio investiga el límite del universo donde se precipitan las galaxias, puede convertirse en una fiera o en un idiota. Sucede lo mismo cuando la política se convierte en una creencia. Ya es un clásico preguntarse por qué existen pobres que votan a la derecha y ricos que votan a la izquierda. Se debe a que el cerebro humano, del rico y del pobre, del amo y del criado, está a medio cocer todavía.
Pero no por ello dejo de preguntarme por todo el arte, por todas las músicas (quizás también por todos los hallazgos científicos) que acaso se han basado en esa deficiente cocción del cerebro humano. Puede que la clave esté en la conveniencia de no tomarse las creencias propias ni las ajenas demasiado en serio, sino como achaques o debilidades personales. No sólo no exportables al vecino, sino incluso casi inconfesables, íntimas. Para que, aunque pierdan gracia, sean menos peligrosas.
Creencias (Manuel Vicent)
Uno de los misterios del cerebro humano consiste en que un premio Nobel de física puede ser miembro al mismo tiempo de la secta de la Lagartija Dorada. A lo largo de la evolución de nuestra especie el córtex, donde radica la inteligencia, se sobrepuso a los bulbos del límbico, que gobiernan nuestras emociones. Desde ese momento la ciencia y las creencias han seguido caminos dispares, con el ángulo cada día más abierto, pero ciertos individuos tienen la capacidad de vivir con ese ángulo cerrado sin experimentar ninguna contradicción: pueden investigar en un laboratorio la aplicación de las células madre y pertenecer a la Adoración Nocturna, ser expertos en biología molecular y ponerse un capirote de nazareno para llevar en andas a una Dolorosa atravesada por siete espadas. No obstante, hay que andar con cuidado con este tipo de gente. Se comportan de forma pacífica y racional si pones en cuestión cualquier problema científico; en cambio se convierten en seres muy agresivos y peligrosos si te burlas de la patrona de su pueblo o del fundador de su orden religiosa o de la bandera de su nación. La ciencia es expansiva, universal y positiva bajo el patrocinio de san Pitágoras, san Newton, san Galileo, san Fleming, san Einstein; en cambio las creencias son más intensas y fanáticas a medida que están más concentradas en un ídolo, en un símbolo, en un sentimiento. Si un japonés, un hindú, un noruego descubre una nueva vacuna, o da un paso adelante en el genoma o inventa un aparato muy cómodo para depilarse la axila, la humanidad entera lo acepta al día siguiente sin distinción de razas ni de dioses, pero no le toques el toro ensogado de las fiestas de su aldea, ni su equipo de fútbol, ni la romería a la ermita, ni las mantecadas que hacía su abuela, porque entonces ese científico, que en el laboratorio investiga el límite del universo donde se precipitan las galaxias, puede convertirse en una fiera o en un idiota. Sucede lo mismo cuando la política se convierte en una creencia. Ya es un clásico preguntarse por qué existen pobres que votan a la derecha y ricos que votan a la izquierda. Se debe a que el cerebro humano, del rico y del pobre, del amo y del criado, está a medio cocer todavía.
Pero no por ello dejo de preguntarme por todo el arte, por todas las músicas (quizás también por todos los hallazgos científicos) que acaso se han basado en esa deficiente cocción del cerebro humano. Puede que la clave esté en la conveniencia de no tomarse las creencias propias ni las ajenas demasiado en serio, sino como achaques o debilidades personales. No sólo no exportables al vecino, sino incluso casi inconfesables, íntimas. Para que, aunque pierdan gracia, sean menos peligrosas.
lunes, 13 de septiembre de 2010
CANDIDATO DEL PSOE A LA ALCALDÍA DE CÓRDOBA
Dos perlas me manda mi amigo Miguel de una entrevista con el candidato a la alcaldía de Córdoba por el PSOE. No me resisto a comentarlas. Sin acritud.
El PP ha dicho que usted no tiene madera de líder y que su elección constata que el PSOE da por perdidas las urnas.
--A los del PP no les gusta que el hijo de un ferroviario pueda llegar a ser alcalde de esta ciudad. Es posible que les cueste entender que un cordobés, sencillo como Córdoba, pueda acercarse a la política con humildad. A lo mejor piensan que para ser alcalde hay que tener una licenciatura y pasar unas oposiciones de notario. Lo que hace falta es sentido común, responsabilidad y cariño a la tierra. De eso no me va a dar lecciones nadie.
¿Cómo fomentaremos que los chavales valoren los estudios si los políticos no? Lo de hijo de ferroviario ...., aunque todos los héroes clásicos tienen un origen humilde para que así sus hazañas brillen más al no ser méritos de cuna. Qué buena idea da inconscientemente: que los alcaldables pasen una oposición previa a las urnas.
Si usted trabajara, en una empresa digo, ¿iría a la huelga?
--Si trabajase a lo mejor no, pero si estuviera parado, sí.
¿Sentido común?
jueves, 9 de septiembre de 2010
Cumpleaños
A veces con más actividad y a veces con menos; con desigual interés por temporadas, hoy cumplimos tres años. ¡Cómo pasa el tiempo!
lunes, 30 de agosto de 2010
LA CELESTINA Y LAS NEURONAS ESPEJO
En el Acto II de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, Sempronio, intentando consolar a su señor Calisto, le dice:
SEMPRONIO.- Lee más adelante, vuelve la hoja. Hallarás que dicen que fiar en lo temporal y buscar materia de tristeza, que es igual género de locura. Y aquel Macías, ídolo de los amantes, del olvido porque le olvidaba se queja. En el contemplar ésta es la pena de amor, en el olvidar el descanso. Huye de tirar coces al aguijón, finge alegría y consuelo y serlo ha. Que muchas veces la opinión trae las cosas donde quiere, no para que mude la verdad, pero para moderar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
Finge alegría y consuelo y serlo ha.
En efecto, aunque se habla de las neuronas espejo fundamentalmente como las responsables de la empatía, esto es, de provocar una actividad cerebral similar más o menos a la que genera una acción también con su sola observación, parece que asimismo funcionan, entre otras cosas, en la línea que apuntaba Sempronio: ayer escuché a Marco Iacoboni (entrevistado por Punset en la tele) explicar un experimento que venía a demostrar que personas obligadas a fingir risa a menudo (unos contratados para programas de televisión) mejoraban significativamente unos indicadores que medían su grado de felicidad. En fin.
Pero qué bonito está dicho por el autor de La Celestina:
Huye de tirar coces al aguijón, finge alegría y consuelo y serlo ha. Que muchas veces la opinión trae las cosas donde quiere, no para que mude la verdad, pero para moderar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
SEMPRONIO.- Lee más adelante, vuelve la hoja. Hallarás que dicen que fiar en lo temporal y buscar materia de tristeza, que es igual género de locura. Y aquel Macías, ídolo de los amantes, del olvido porque le olvidaba se queja. En el contemplar ésta es la pena de amor, en el olvidar el descanso. Huye de tirar coces al aguijón, finge alegría y consuelo y serlo ha. Que muchas veces la opinión trae las cosas donde quiere, no para que mude la verdad, pero para moderar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
Finge alegría y consuelo y serlo ha.
En efecto, aunque se habla de las neuronas espejo fundamentalmente como las responsables de la empatía, esto es, de provocar una actividad cerebral similar más o menos a la que genera una acción también con su sola observación, parece que asimismo funcionan, entre otras cosas, en la línea que apuntaba Sempronio: ayer escuché a Marco Iacoboni (entrevistado por Punset en la tele) explicar un experimento que venía a demostrar que personas obligadas a fingir risa a menudo (unos contratados para programas de televisión) mejoraban significativamente unos indicadores que medían su grado de felicidad. En fin.
Pero qué bonito está dicho por el autor de La Celestina:
Huye de tirar coces al aguijón, finge alegría y consuelo y serlo ha. Que muchas veces la opinión trae las cosas donde quiere, no para que mude la verdad, pero para moderar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
sábado, 28 de agosto de 2010
Sasamón
Mis amigos Toñi y Miguel han estado este verano en Sasamón y han traído fotos magníficas. En la iglesia de Santa María (en otro tiempo catedral), de cuyo famoso y musical pórtico ya teníamos noticia (ver, por ejemplo, la cítola en el artículo de José Ignacio Fernández en la página de CINCO SIGLOS), hay un retablo policromado de estilo plateresco dedicado a Santiago Apóstol. Es obra de Felipe de Vigarny. Hay dos imágenes que nos parecen sorprendentes: un laúd de cuatro órdenes con la prima simple y tocado ya sin plectro (el siglo XV es la centuria que marca la transición en el laúd del plectro a los dedos) y un rabel con trastes. Muestras ambas de que prospera por la época la polifonía.
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viernes, 27 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
Investigando los estilos
Un clásico veraniego
Hacía mucho tiempo que no la veía y además iba vestida muy raro, de negro…
Hacía mucho tiempo que no la veía y además iba vestida muy raro, de negro…
-No me conoces así… de gótica. Mira, te presento a Pep. Es de Tarragona, pero nos conocimos en Toulouse. En un ambulatorio: nada romántico.
-Hola
Como era mayor, más bajito y menos estilizado, pensé en preguntarle si él era románico catalán (comentario barroco).
-Qué casualidad, ¿verdad?
miércoles, 11 de agosto de 2010
Carlo Maria Cipolla y su teoría sobre la estupidez humana
Recuerdo que hace ya unos pocos veranos el músico italiano Paolo Cecere nos deleitó durante un viaje en coche contándonos con suma gracia las teorías de su compatriota Cipolla sobre la estupidez humana. Desde entonces, las siento asociados a la vehemencia siempre un poco (ma non troppo) cabreada del amigo Cecere. Y me he acordado de ellas hoy leyendo un artículo del blog de Félix de Azúa en que Cipolla es mencionado. En la wiki (y aquí más por extenso) está muy bien resumida la teoría que desarrollara el insigne economista en Allegro ma non troppo, un libro de 1988, traducido al español en 2001, creo.
Copio aquí el citado resumen de la wikipedia:
Teoría de la estupidez
Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo.
En este escrito Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial, (MIC) o la Internacional Comunista. El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.
En el mismo libro pueden encontrarse las leyes fundamentales de la estupidez:
- Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación
- La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona
- Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
- Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
- Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.
Por deducción, de la tercera ley, Cipolla identifica dos factores a considerar cuando se explora la conducta humana:
- Beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo
- Beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros
Creando un gráfico en el que se coloca el primer factor en el eje x y el segundo en el eje y se pueden obtener cuatro grupos de individuos:
- Inteligentes, (Benefician a los demás y a sí mismos)
- Incautos, (Benefician a los demás y se perjudican a sí mismos)
- Malvados, (Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos)
- Estúpidos, (Perjudican a los demás y a sí mismos)
lunes, 9 de agosto de 2010
MUSICA ANTIQUA
Para antiqua, antiqua la historia de esta entrada. Trata de un tema que yo tenía medio olvidado y cuyo desempolvo, provocado no por la nostalgia sino por un cuestionario que me ha enviado María Santacecilia (investiga para una tesis sobre el fenómeno early music en España entre 1960 y 2000), me ha traído un montón de recuerdos agridulces. MUSICA ANTIQUA fue una revista que hicimos durante un año (de junio de 1986 a mayo de 1987) Antonio Zorro Sánchez y yo. Pongo el cuestionario citado respondido por mí y, más abajo, una reproducción de las portadas de algunos de los diez números que salieron.
1.- ¿Cuál era vuestro propósito para fundar una revista como aquélla?
La revista fue cosa un poco improvisada; y más el producto del entusiasmo juvenil de los fundadores, Antonio Zorro y yo (23 y 24 años a la sazón), que el fruto de una planificación muy pensada. El propósito era hacer una revista mensual que uniera un poco a los aficionados y los profesionales (músicos, instituciones relacionadas con la programación de conciertos, constructores de instrumentos, musicólogos, etc.) del sector.
2.- ¿Tuvo algún tipo de ayuda pública en algún momento o sólo se nutría a base de publicidad?
Sólo se nutría de la publicidad y de las suscripciones, con lo que estaba bastante desnutrida. No llegó a tener ningún tipo de ayuda pública, aunque, según supimos después, estuvo a punto de obtener un premio del Ministerio de Cultura que la hubiera propiciado. Creo, pensándolo desde ahora, que si hubiera surgido unos años después (con el auge de la informática y el consiguiente abaratamiento del diseño y la autoedición en ámbitos domésticos) habría durado más y habría estado mejor hecha. Habría durado más porque, como los costes de trabajo eran nulos (todo lo hacíamos Antonio Zorro y yo con la ayuda de unos amigos) y las colaboraciones no se pagaban, el presupuesto se lo llevaba la imprenta (parte de cuyo trabajo también hacíamos nosotros), que por entonces era notablemente más cara y menos flexible en cuanto a los aspectos de diseño… También nos faltó experiencia a la hora de saber tocar los resortes adecuados para obtener subvenciones y ayudas con eficacia.
3.- ¿Tu modelo para una revista de ese tipo era Early Music o alguna revista extranjera de ese tipo?
Creo, modestamente, que no nos basamos en ningún modelo y que lo más parecido en intención a lo que nosotros pretendíamos (puente entre especialistas y aficionados) fue la muy posterior y ahora desaparecida Goldberg. Early Music es una revista muy “de” y “para” especialistas. Y las otras que había por entonces en Europa eran, o muy de un gremio (flauta, viola da gamba…), u órganos de expresión de asociaciones o (y, a veces, también “y”) de periodicidad más dilatada. Tampoco, bien mirado, la comparación con Goldberg me parece muy adecuada, ya que Musica Antiqua, aparte de mucho más modesta en fondo y forma, daba cabida a contenidos más desenfadados. Tenía (Pepe Rey lo decía) más bien el carácter de un fanzine.
4.- ¿Había alguna intención de dar mayor cabida al repertorio antiguo español? Si es así, ¿por qué?
No. Creo recordar que no había un especial interés en dar más peso al repertorio antiguo español.
5.- ¿Qué requisitos habían de tener los colaboradores? ¿Se daba preferencia a los que tenían formación musical o musicológica?
Pues, como he comentado más arriba, intentábamos contar con gentes de mundos muy dispares. Lo mismo contactábamos con venerables musicólogos como José Luis López-Calo (recuerdo su cariñoso apoyo) o Miguel Querol, que con periodistas como Enrique Martínez Miura (luego, redactor-jefe de la revista Scherzo), amigos estudiantes, músicos consagrados, como Ton Koopman, etc. La figura de Pepe Rey, con su serie de colaboraciones llenas de humor y erudición, encarnaba bastante el espíritu de la revista y de lo que nos gustaba hacer: unir géneros periodísticos, provocar, en el buen sentido de la palabra. Y conjurar, con humor si es posible, la pedantería.
domingo, 8 de agosto de 2010
Ganar y ganar
En fin, el patriotismo es una mala pasión, que, con la ya más arriba mencionada indiferencia ante lo cruento y lo incruento (que me parece que al menos en el fútbol hace sólo 30 años no era así) se sustenta y perpetúa en el hecho de que la Victoria, deportiva o guerrera, sea el único o máximo instrumento de autoafirmación colectiva. La mera idea de "lo colectivo" muchos la ennoblecen porque no es personal; lo personal suele ser arbitrariamente tachado de individualismo y egoísmo; lo colectivo, en cambio, pertenece al Nosotros. Convendría, por tanto, señalar que el Nosotros no sólo en la gramática es tan persona como el Yo, sino también, por añadidura, como se ha visto en la unanimidad del Totalitarismo, muchísimo peor persona.
Rafael Sánchez Ferlosio, "¡Y qué afán de ganar y ganar!" en El País, 7 de agosto de 2010.
Rafael Sánchez Ferlosio, "¡Y qué afán de ganar y ganar!" en El País, 7 de agosto de 2010.
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