martes, 14 de enero de 2014

EL GRECO Y GÓNGORA

EL GRECO Y GÓNGORA Soneto al sepulcro del Greco de Luis de Góngora y Gallarda atribuida al poeta. Versión de conjunto de Gabriel Arellano grabada por CINCO SIGLOS en 2008. Esta pieza forma parte de nuestros programas MÚSICAS E INSTRUMENTOS EN TIEMPOS DEL GRECO y GÓNGORA ENTRE LOS MÚSICOS DE SU TIEMPO, tanto en sus modalidades vocal (con Delia Agúndez) como instrumental.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

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jueves, 14 de noviembre de 2013

sábado, 9 de noviembre de 2013

¡Qué siga la música!

[7 de noviembre de 2013. Concierto a la Carta. Temporada de Abono. Ludwig van Beethoven, "Obertura" de Coriolano, op. 62. Felix Mendelssohn, Concierto para violín op. 64 en mi menor. Wolfgang amadeus Mozart, Sinfonía n. 40, k. 550 en sol menor. Carlos Rafael Martínez Arroyo, violín. Orquesta de Córdoba. Dir.: Joost Smeets. Gran Teatro de Córdoba. 20:30 horas. ]

Los atractivos del concierto del jueves se centraban en el disfrute de tres grandes obras, presentadas por el ganador del primer premio del Concurso de Dirección de la Orquesta de Córdoba 2013 (el holandés Joost Smeets) y por el jovencísimo violinista egabrense (¡catorce años!) Carlos Rafael Martínez Arroyo. Parte de la atención de la velada, y una de las más largas ovaciones, fueron no obstante para la lectura de un emotivo texto en el que los miembros de la Orquesta de Córdoba lamentaban la significativa reducción, por parte de la Junta de Andalucía, de su aportación presupuestaria al consorcio que, junto a la del Ayuntamiento de Córdoba, dan sostén económico a la ya veterana formación orquestal. Los músicos anunciaban una serie de acciones encaminadas a reivindicar la digna supervivencia de la orquesta, acciones de las que irán dando cuenta a través de los medios de comunicación y a las que invitaban a sumarse al numeroso público que sigue su trayectoria. Pero vayamos a la música.
            Desde mi punto de vista, la calidad musical más alta se logró en la interpretación de la Sinfonía 40 de Mozart. Smeets hizo una lectura de maravillosas claridad y expresividad, con numerosos y novedosos aciertos (la intensificación en el fraseo de las repeticiones del motivo inicial, para comenzar) que crearon magia en el escenario. Magistrales las versiones de los dos primeros movimientos. Y una delicia toda la sinfonía llena de momentos de verdadera emoción.
        Justamente, emoción, admiración y sorpresa fueron también los sentimientos que hizo brotar en la audiencia el arte de Rafael Carlos Martínez Arroyo, un músico al que sin duda espera una extraordinaria carrera. Tocó el difícil concierto de Mendelssohn con una facilidad pasmosa; y no menos valentía y temperamento mostró en la propina: nada menos que el "Preludio" de la tercera Partita de Bach.

            La maravilla de la armonía que, en todos los sentidos del término, brota de la música estuvo perfectamente representada en la velada. Un día del extraño otoño cordobés, al buen puñado de nacionalidades, edades y personalidades distintas representadas en los atriles de la orquesta, suman sus enormes talentos un niño de Cabra, un joven director holandés y unos compositores que llevan mucho tiempo muertos. Y con sólo escucharlos nos hacen ser mucho más felices.    

Antonio Torralba

[Publicado hoy en El Día de Córdoba]

domingo, 13 de octubre de 2013

GENIO DEL NORTE, GENIO DEL SUR


[10 de octubre de 2013. Primer concierto Temporada de Abono. Bicentenario de Wagner y Verdi. Giuseppe Verdi, "Obertura" de La forza del destino; "Vedi! Le fosche notturne" de Il Trovatore; "Va pensiero" de Nabucco, "Noi siamo zingarelle" y "Di Madride noi siam mattadori" de La Traviata; "Preludio", "Gloria al Egitto", "Marcha triunfal", "Ballet" y "Vieni, o guerriero vindice" de Aida. Richard Wagner, Sinfonía en do mayor, WWV 29. Coro de Ópera Cajasur. Dir: Irina Trujillo. Solistas: Concepción Martos y Domingo Ramos. Orquesta de Córdoba. Dir.: Lorenzo Ramos. Gran Teatro de Córdoba. 20:30 horas. ]

"Hace muchos años nos visitó, con el objeto de ver la Mezquita, el gran Verdi y dejó un autógrafo muy curioso en nuestra ciudad. En el muro de uno de los pisos más elevados de la torre de la Catedral escribió con lápiz su firma, que, seguramente, habrá pasado inadvertida para la mayoría de las personas que hayan subido a aquella altura". Con estas palabras recordaba Ricardo de Montis, en el segundo tomo de sus Notas Cordobesas, el paso de Verdi por nuestra ciudad, de cuya catedral diría al Conde Arrivabene que "merece la reputación de que goza". Se encontraba el genial operista en nuestro país con un motivo que le une más a Córdoba que la firma y el elogio. Se trataba del estreno en Madrid (22-2-1863) de La forza del destino, ópera que, como es sabido, se basa en el Don Álvaro o la fuerza del sino del cordobés Ángel de Saavedra. Antes de ésta, Verdi había compuesto ya dos óperas que basan su argumento en dramas españoles (Simone Boccanegra e Il Trovatore); y otras obras suyas son también de tema hispano, como Ernani o Don Carlo.
            Así que me pareció especialmente emocionante que el concierto del jueves arrancara con la bellísima obertura de La forza del destino, ya que este año de 2013 (V de la Gran Crisis) podría conmemorarse también, además del bicentenario del nacimiento de las dos figuras homenajeadas, el 250 aniversario del estreno de esa grandiosa ópera en España. La mencionada obertura, con una acertada elección de un tempo algo más rápido de lo habitual, estuvo magníficamente interpretada; al igual que, en general, todas los conocidos números de óperas de Verdi que llenaron la primera parte del concierto. En ella, la Orquesta estuvo acompañada por el Coro de Ópera de Cajasur, que brilló especialmente en sus dos intervenciones de La Traviata.
            En la segunda parte, que se abrió con emotivas palabras de Lorenzo Ramos sobre el futuro incierto de la Orquesta, hubimos de emigrar hacia el Norte; casi como en la vida real. Y pasamos del Verdi más frecuente al Wagner más infrecuente. Del Verdi más Verdi al Wagner menos Wagner. En efecto, el compositor alemán estuvo representado por su desconocida Sinfonía en do mayor, una meritoria obra de juventud no muy inspirada melódicamente y acaso algo redundante, pero que se escuchó con placer en buena medida por la impecable lectura de Ramos y la sólida interpretación de todos los miembros de la Orquesta, que estuvieron soberbios.
            En resumen, un magnífico concierto en el que, justo es decirlo, nos pasó un poco como a Verdi cuando estuvo por aquí en aquel viaje "largo y fatigoso": que nos gustó más la parte sur que la norte. "El Escorial (perdóneme la blasfemia) no me gusta.(...) Es severo, terrible...", escribió el genio italiano fascinado por la "romántica" Andalucía. ¿Qué hubiera dicho Wagner?


Antonio Torralba

domingo, 15 de septiembre de 2013

LA MÚSICA, MATERIA NON GRATA


Puede que los profesores de música en la Educación Secundaria tengamos parte de culpa. Es decir, puede que no sólo seamos víctimas sino también, en cierto sentido y en algún grado, responsables de que las asignaturas relacionadas con la música estén a punto de desaparecer de los institutos, de que continúen su particular viacrucis comenzado ya hace algún tiempo. Es posible que nos hayan faltado claridad de ideas, empuje y una vocación clara hacia unas enseñanzas que no son "de Conservatorio", sino otra cosa. Resumamos primero las sucesivas catástrofes.
            A la presencia de las más masiva de las artes en los centros de Secundaria le sobrevino una primera desgracia con la desaparición del Bachillerato Unificado Polivalente. No se dio el deseable paso de la Historia de la Música de Primero de BUP al curso equivalente de la ESO, esto es, al Tercero. Se decía que era una asignatura "demasiado teórica" y que era mejor sustituirla por (y no complementarla con)  una Música de "carácter más práctico" en los dos primeros cursos de la ESO, los que, en edad del alumnado, se corresponderían con los antiguos Séptimo y Octavo de EGB. Ahí, la materia se lanzó a nadar en un mar de dudas: entre la flauta dulce y el lenguaje musical de la Primaria, por un lado, y las audiciones y la historia de la música de la Secundaria, por otro. La normativa parecía pedir un poquito de todo y más, pero sin un hilo conductor claro, sin realismo y, en esto como las demás materias del currículo, con altas dosis de indeterminación.  Había muchos profesores (además de, prácticamente, todos los asesores de la administración) para los que la música o es un ejercicio práctico o no es; porque pocos piensan que este arte merezca ser estudiado, como la pintura por ejemplo, sin un instrumento entre las manos. El resto eran endebles optativas (en Cuarto de ESO y en uno de los cursos del Bachillerato), ofertadas en muy pocos centros y casi siempre, en la práctica, a los alumnos menos brillantes y/o motivados.
            La segunda calamidad llegó con la supresión  a nivel estatal de la optativa Historia de la Música en Bachillerato, que pudo salvarse in extremis en Andalucía gracias a las eficaces presiones de un grupo de profesores de instituto y de universidad. Incluso aquí, en que la optativa pudo salvarse para el Bachillerato de Humanidades, la materia se debilitó aún más y son muy poco los centros en que se cursa.
            La tercera tragedia es muy reciente. El aumento del horario lectivo del profesorado hace que no haya horas en muchísimos centros ni para un solo profesor de música. Y ya se está viendo cómo algunos institutos prescinden del especialista y, como cuando yo era estudiante, reparten las Músicas del primer ciclo de la ESO entre los profesores de cualquier otra asignatura.
            El degüello definitivo está al caer. La llamada Ley Wert precariza aún más la oferta de las materias musicales dejándolas como optativas ya completamente. Puede que las comunidades autónomas (y ojalá la nuestra) enmienden un poquillo el entuerto, pero uno sospecha que es difícil que un perro tan flaco no acabe siendo todo pulgas.
            Los auditorios están llenos de un público de edad cada vez más avanzada que escucha orquestas formadas por músicos cada vez más jóvenes. No hay que ser un lince para darse cuenta de que los conservatorios están haciendo mejor su trabajo que los institutos, habida cuenta de que parece claro que los primeros forman principalmente músicos y los segundos público.  No soy de añorar tiempos pasados, pero recuerdo con mucho cariño grupos de alumnos del BUP que se volvían pequeños melómanos y acudían cada recreo al préstamo de discos buscando sinfonías de Beethoven o conciertos de Vivaldi. No eran muchos aquellos en los que la afición cuajaba, pero eran. La formación de un  oyente sensible es algo no opuesto pero sí distinto a la formación de un músico. Recordemos que no son los músicos precisamente quienes llenan las salas de conciertos. La existencia de asignaturas encaminadas a la formación de la sensibilidad hacia el patrimonio musical y a la reflexión sobre el hecho y el entorno sonoro es una necesidad inexcusable en la segunda enseñanza. Porque la música, a diferencia de todas las demás artes, es ineludible, llega a todos queramos o no.

Antonio Torralba
Profesor de Música de Instituto y Músico  

viernes, 13 de septiembre de 2013

UNA MUSIQUILLA EXTRAÑA

Hace unos días, en una colaboración en El País, Vila-Matas aludía un poco de pasada a este texto de Barthes.

El tiempo que hace 

Esta mañana la panadera me dice: "¡el tiempo está bueno todavía! ¡pero el calor ha durado demasiado!" (la gente aquí encuentra siempre que hace demasiado bueno, que hace demasiado calor). Yo añado: "¡y la luz está tan hermosa!" Pero la panadera no me contesta, y una vez más observo ese corto–circuito del lenguaje que se produce infaliblemente en las conversaciones más futiles; comprendo que ver la luz depende de una sensibilidad de clase; o más bien, ya que hay luces "pintorescas" apreciadas con toda seguridad por la panadera; lo que está socialmente marcado es la visión "vaga", la visión sin contornos, sin objeto, sin figuración, la visión de una transparencia, la visión de una no–visión (ese valor infigurativo que está en la buena pintura, pero no en la mala). En suma, nada más cultural que la atmósfera, nada más ideológico que el tiempo que hace.

La alusión de Vila-Matas iba en otro sentido y me ha sorprendido, tras localizar el texto, el contexto auténtico de la cita. En mi mente la anécdota remitía a la destrucción de tópicos que suelen producir la poesía y el humor, esas dos maravillas por las que merece la pena vivir. Fastidian las relaciones humanas puramente formales porque pueden consistir en sólo hablar del tiempo. Y me gustaba la idea de alguien que frena en seco la noria de la rutina con esa frase: "¡y la luz está tan hermosa!" Me recordó ago que me contaron de un profe de Dibujo de la Universidad de Córdoba que, coincidiendo con un alumno en los urinarios de su facultad cortó la cháchara formal de éste con un: "Pasa igual con los boquerones: al separar la raspa siempre parece sonar una musiquilla extraña".

martes, 30 de julio de 2013

Delia Agúndez & CINCO SIGLOS
2 de julio de 2013
Cuaderno de Ensayo


miércoles, 17 de julio de 2013

TRES MORILLAS


TRES MORILLAS M'ENAMORAN EN JAÉN. Anónimo S. XV


MÚSICAS PARA LA CÁMARA DE ISABEL DE CASTILLA



Delia Agúndez, soprano
CINCO SIGLOS

Un testimonio de las sesiones de estudio y ensayo dedicadas a una de las más famosas piezas del Cancionero de Palacio.

Rehearsal session of one of the most famous pieces included in the Cancionero de Palacio


LAS IDAS Y LAS VUELTAS

Las idas y las vueltas

[11 de julio de 2013. Festival de la Guitarra de Córdoba. Las idas y las vueltas: músicas mestizas. Arcángel. Accademia del Piacere. Gran Teatro de Córdoba. 21:00 horas. ]

Uno de los motores de la evolución musical es sin duda el contacto entre culturas: la mutua influencia entre grupos humanos producto del dominio, de la admiración o del simple contacto. Sin duda, podría hacerse una historia de la música (y, por supuesto y muy especialmente, de la música española) basada en ese concepto que, sin embargo, sólo de una forma muy aproximada coincide con lo que hoy en los medios se llama "fusión". Por ejemplo, mientras que el mestizaje es a menudo involuntario y a contrapelo de lo social (puedo odiarte, pero no puedo evitar que mi música asimile elementos de la tuya), la fusión obedece a un empeño deliberado, guiado por la mercadotecnia o por cualquier idea política, usada la expresión en su sentido más amplio y noble. Como la música está hecha además de una pasta especial, puedes pretender fusionar flamenco con Renacimiento y sentir el oyente que lo que mezclas es jazz con metal de los 90, por poner un caso.
            Todas estas reflexiones pudieron agolparse en la mente del oyente aficionado al flamenco y/o a la música histórica que asistiera el jueves pasado al interesantísimo concierto de Arcángel y Accademia del Piacere en el Gran Teatro. En él, Fahmi Alqhai y Arcángel, acompañados de otros cinco excelentes músicos del mundo joven del flamenco y de la música antigua, ofrecían un diálogo entre esos dos continentes musicales. Como todo experimento artístico, el edificio se asentaba por fuerza en el terreno fértil pero inestable de la duda, del tanteo. Y ello sin contar con el tema manido del purismo o la pureza, que es una pareja terminológica tan socorrida y estéril como esas de libertad y libertinaje, amistad y amiguismo, etc.
            Faltaría a la verdad si dijera que el proyecto de Fahmi Alqhai y Arcángel me apasiona. Entiendo que sólo se atisban analogías fuertes entre el flamenco y la música escrita española a partir de finales del Barroco; y, no sé si por ello, sólo las piezas finales del concierto me parecieron musicalmente sostenibles. Y entiendo igualmente, amén de otras salvedades, que la formación instrumental del lado antiguo, con tres violas de gamba y una guitarra barroca, quizás no sea la más adecuada para potenciar la intención del proyecto. Pero faltaría aún más gravemente a la verdad si no reconociera que sobre el escenario había siete músicos soberbios, virtuosos y con un sentido del ritmo alucinante y una musicalidad general portentosa. Igualmente, faltaría a la verdad si no reconociera que el público manifestó mayoritariamente un entusiasmo desbordante, estímulo que para un artista vale -y es lógico que así sea- más que cualquier crítica o autocrítica. Desde mi sensibilidad, sin embargo, la emoción estaba frenada no sólo por lo que me parecía un planteamiento general poco profundo, sino especialmente por dos detalles: la formación instrumental elegida para la ocasión y una amplificación tímbricamente desafortunada en las violas y excesiva en la percusión flamenca. Hubo momentos en que el enorme talento de los músicos brillaba sobre esos -repito, a mi juicio- obstáculos. En especial dos, casi al final de la velada: los Canarios de Gaspar Sanz y la serie final a partir de la guaracha de Convidando está la noche de Juan García de Céspedes. Me hizo salir del teatro deseando seguir la pista a estos excelentes músicos. 


Antonio Torralba

lunes, 8 de julio de 2013

POR MAYO ERA POR MAYO


POR MAYO ERA POR MAYO. Anónimo S. XV

Delia Agúndez, soprano
CINCO SIGLOS

Grabación realizada el día 1 de julio de 2013
La mayoría de las fotos son de Rafael Herrera. 

miércoles, 12 de junio de 2013

ROMANCES Y VILLANCICOS

ROMANCES Y VILLANCICOS

Es sobre todo en la época de los Reyes Católicos cuando la rica lírica popular es asumida por las clases cultas como un entretenimiento cortesano. Romances y villancicos de raíz popular son glosados por los poetas de la corte, vueltos a lo divino en ocasiones por requerimiento de la reina, tratados polifónicamente por los maestros de capilla, objeto de variaciones por los tañedores. Y constituyen, por voluntad expresa de los monarcas, la materia musical básica de los entretenimientos propios "de la Sala". Algunas de esas elaboraciones, que conservan toda la gracia y el sabor de su origen popular, se han conservado en el conocido como Cancionero de Palacio, la colección más estrechamente vinculada a los Reyes Católicos.
Es curioso (y sintomático) que algunas de esas joyas del arte hispano sean muy conocidas en su faceta literaria y nada o casi nada en la músical. Todo español que se haya sentado en un pupitre tendrá un recuerdo más o menos vivo del romance del prisionero cautivo en una oscura mazmorra sin otra referencia temporal que la compañía de un pajarillo que le cantaba al albor. La versión musical contenida en el Cancionero de Palacio es sin embargo casi totalmente desconocida, muy poco programada a pesar de su intensa belleza.
Esto mismo podría decirse de buena parte de las obras que integran el recital que constituye el actual proyecto de CINCO SIGLOS. Nos acompaña la soprano Delia Agúndez.