En estos días se debate en los centros de enseñanza secundaria el documento que sobre su nueva organización propone la Junta de Andalucía.
Un aspecto llamativo del mismo es la regulación de los departamentos didácticos, es decir, de los órganos colegiados que tradicionalmente han venido agrupando a los profesores de una misma materia.
El aspecto novedoso es que la Consejería ha pensado que no debe haber, por ejemplo, un Departamento de Geografía e Historia y otro de Filosofía, como ha venido ocurriendo desde antaño, sino un nuevo y unificado Departamento Social y de Ciudadanía, al que también se adherirán, por cierto, los profesores de Economía. Los idiomas se agruparán en un Departamento de Lenguas Extranjeras; Física y Química, Biología y Geología, Tecnología e Informática en uno llamado Científico-Tecnológico, etc.
Aunque mi especialidad no es la educación de adultos, creo intuir, por la nueva nomenclatura, el error de concepto que justifica esta modificación. Quienes gestionan la enseñanza han creído que se fomentan las competencias educativas (las famosas ocho capacidades que la enseñanza ha de promover en el alumnado) poniendo sus nombres a los departamentos. Es éste un tic relativamente habitual en la evolución reciente de la legislación educativa: confundir objetivos con contenidos. Si por ejemplo un objetivo de la materia Biología puede ser concienciar a los alumnos de la importancia del cuidado del medio ambiente, pues directamente cambio el nombre a la materia y la llamo Medio Ambiente. Si un objetivo de Latín es fomentar el conocimiento de la cultura clásica está claro que hay cambiarle el rótulo: Cultura Clásica en adelante.
Algunas asignaturas ya han nacido así con sus nombres-objetivo puestos: Educación para la Ciudadanía. Pero estos nombres, estas formas de llamar, de organizar restan aroma a los saberes, los diluyen, los reducen, los empobrecen… Porque suelen consistir, como digo, en la elección de un objetivo. Y en el olvido de los contenidos. Siempre sin mesura los cambios, siempre a bandazos; para que se nos note.
¿Y qué han hecho con esas asignaturas que ya tradicionalmente (del siglo XVIII para acá) han tenido una presencia escasa en las enseñanzas generales? Pues las han considerado tan importantes que las han puesto juntas.
Los profesores especializados en María Magdalena, Maria de Betania y María Salomé se unen en un departamento con nombre de ateneo de provincias: el Departamento Cultural, Artístico y Deportivo. “Pertenecerá a este departamento el profesorado de las especialidades de dibujo, de música y de educación física”.
Desde él, como las santas mujeres, seremos testigos de una resurrección humanística y científica sin precedentes.