Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza musical. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza musical. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de diciembre de 2009

CULTURAL, ARTÍSTICO Y DEPORTIVO

En estos días se debate en los centros de enseñanza secundaria el documento que sobre su nueva organización propone la Junta de Andalucía.

Un aspecto llamativo del mismo es la regulación de los departamentos didácticos, es decir, de los órganos colegiados que tradicionalmente han venido agrupando a los profesores de una misma materia.

El aspecto novedoso es que la Consejería ha pensado que no debe haber, por ejemplo, un Departamento de Geografía e Historia y otro de Filosofía, como ha venido ocurriendo desde antaño, sino un nuevo y unificado Departamento Social y de Ciudadanía, al que también se adherirán, por cierto, los profesores de Economía. Los idiomas se agruparán en un Departamento de Lenguas Extranjeras; Física y Química, Biología y Geología, Tecnología e Informática en uno llamado Científico-Tecnológico, etc.

Aunque mi especialidad no es la educación de adultos, creo intuir, por la nueva nomenclatura, el error de concepto que justifica esta modificación. Quienes gestionan la enseñanza han creído que se fomentan las competencias educativas (las famosas ocho capacidades que la enseñanza ha de promover en el alumnado) poniendo sus nombres a los departamentos. Es éste un tic relativamente habitual en la evolución reciente de la legislación educativa: confundir objetivos con contenidos. Si por ejemplo un objetivo de la materia Biología puede ser concienciar a los alumnos de la importancia del cuidado del medio ambiente, pues directamente cambio el nombre a la materia y la llamo Medio Ambiente. Si un objetivo de Latín es fomentar el conocimiento de la cultura clásica está claro que hay cambiarle el rótulo: Cultura Clásica en adelante.

Algunas asignaturas ya han nacido así con sus nombres-objetivo puestos: Educación para la Ciudadanía. Pero estos nombres, estas formas de llamar, de organizar restan aroma a los saberes, los diluyen, los reducen, los empobrecen… Porque suelen consistir, como digo, en la elección de un objetivo. Y en el olvido de los contenidos. Siempre sin mesura los cambios, siempre a bandazos; para que se nos note.

¿Y qué han hecho con esas asignaturas que ya tradicionalmente (del siglo XVIII para acá) han tenido una presencia escasa en las enseñanzas generales? Pues las han considerado tan importantes que las han puesto juntas.

Los profesores especializados en María Magdalena, Maria de Betania y María Salomé se unen en un departamento con nombre de ateneo de provincias: el Departamento Cultural, Artístico y Deportivo. “Pertenecerá a este departamento el profesorado de las especialidades de dibujo, de música y de educación física”.

Desde él, como las santas mujeres, seremos testigos de una resurrección humanística y científica sin precedentes.

domingo, 5 de octubre de 2008

Más o menos las razones ordenadas más o menos

Los que nos dedicamos (más o menos) a la música solemos estar (más o menos) convencidos de la necesidad de que su estudio en (más o menos) profundidad esté presente en todos los niveles educativos. Pero hace tanto tiempo que nos convencimos de ello, que nos pasa (más o menos) como a aquel filósofo ateo que a estas alturas de la película ya había olvidado los porqués. Tenía que reinventarlos cada vez y seguramente le daba pereza. Hablando hace unos días con un inteligente musicólogo (Antonio Martín Moreno), las glosábamos (más o menos) y recordábamos asimismo la necesidad de que todos las tuviéramos listas en el centro de la lengua para sacarlas con presteza ante los dirigentes que (más o menos) siempre se dejan la música atrás. Voy a poner una lista, porque sin la fuerza bruta de la razones, ya se sabe que hoy no se va a ninguna parte buena. Y para acordarme yo mismo de ellas.

1.- Lo musical (en alguna de sus facetas) está presente en todos los seres humanos. Y conviene conocerse.
2.- Es el arte de más masivo seguimiento. Y conviene aprovecharlo para mejorar las sociedades.
3.- Su recepción burla la voluntad a menudo y, por tanto, se cuelan muchas veces sus efectos por la portezuela de atrás de la consciencia. Y conviene estar preparado.
4.- Su estudio admite multitud de niveles y de perspectivas. Considerarlo cosa de especialistas es como considerar que los hábitos higiénicos y saludables sólo los deben aprender los futuros médicos. Y conviene desmitificar la dificultad de su estudio.
5.- La música es un crisol que lo engloba todo. Es un Proyecto Integrado que aúna historia, filosofía, lengua, arte, física, ciencias naturales, tecnología, teatro, educación física, poesía, idiomas, danza, cultura clásica, religión, latín, griego… Y Educación para la Ciudadanía. Y conviene recordar que estudiar música no es sólo aprender un instrumento.
6.- La música arrastra y es arrastrada por las modas. Y conviene tenerlo en cuenta.
7.- Las canciones enseñan a niños y a jóvenes las claves del amor, el maltrato, la solidaridad, el fanatismo… con una eficacia muy superior a la de un discurso hablado.
8.- La música es un contrastado sistema de consuelo ante las adversidades de la vida: aligera la dureza del andamio, la monotonía de los cerros de platos sucios, la pesadez de la soledad; alivia el miedo, matiza la timidez, cura…
9.- A estas alturas las razones surgen solas y se atropellan: no hacen falta recursos sofisticados para una clase de música, la música y su conocimiento generan riqueza, etc., etc.