martes, 23 de febrero de 2010

jueves, 18 de febrero de 2010

El garum y la música medieval

La asistencia a una conferencia de Almudena Villegas (en la Fundación Bodegas Campos) sobre pervivencias de la antigua cocina romana en la actual cordobesa, me hizo recordar una comparación que usé hace tiempo en una mesa redonda en Royaumont.
Comparaba los problemas de reconstrucción e interpretación moderna de la música medieval con las posibilidades de elaboración moderna de ese enigmático condimento romano, el garum, que aparece por todos los recetarios y nadie ha logrado con certeza resucitar. Hay descripciones que aparentemente son muy precisas, como la de Casiano Baso; se tiene la tentación de establecer analogías con productos actuales, como la salsa Worcester... Pero son esfuerzos vanos... Hay muchas dificultades, pero la principal es que no podemos sino usar como criterio el gusto actual.

domingo, 7 de febrero de 2010

La criada señora

[5 de febrero de 2010. Ópera semi-escenificada. Giovanni Battista Pergolesi, Concierto para violín, cuerdas y B.C. en si bemol mayor, La serva padrona. Alessandro Scarlatti, Concerto Grosso en Re mayor. Enrico Casazza, violín. Sonia Yoncheva, soprano. Furio Zanasi, barítono. Valentín Sánchez, actor. Orquesta Barroca de Sevilla. Diego Fasolis, dirección. Auditorio del Conservatorio Superior. 20:00 horas]

Con el patrocinio de Cajasol, la Orquesta Barroca de Sevilla ha traído a Córdoba una deliciosa versión semi-escenificada de La serva padrona de Pergolesi (1710-1736). La eficacia de la trama (tan añeja como el mundo), la sencillez de efectivos (sólo tres personajes, uno de ellos mudo), el encanto de la música y la brevedad (apenas cincuenta minutos) hacen de esta ópera cómica un producto ideal para todo tipo de montajes. El del viernes contaba con muy poca escenografía (una mesita y dos sillas), un excelente pero sencillo vestuario de época y la vibrante presencia en el escenario de catorce estupendos músicos de la Orquesta Barroca de Sevilla. Estaban acompañados para la ocasión por el violinista italiano Enrico Casazza (solista brillante en la primera obra y eficaz concertino en las demás) y por el prestigioso director suizo Diego Fasolis. El vigor rítmico de su concepción de las tres obras de la velada y la excelencia vocal e interpretativa del barítono Furio Zanasi y la soprano Sonia Yoncheva (los cantantes del reparto) me parecieron los dos ingredientes más destacables de la sesión. Todo se sumó al entusiasmo general que caracteriza el trabajo de los músicos de la OBS, cuyos componentes parecían especialmente divertidos y motivados el viernes con las arlequinadas de uno de sus veteranos fundadores, el violinista cordobés Valentín Sánchez, que hacía de Vespone.

No quiero terminar sin sugerir una vez más a los organizadores sevillanos y cordobeses un mayor esfuerzo en la publicidad de estas interesantes producciones. Yo pongo desde aquí mi granito de arena: la próxima cita con la OBS (“De Venecia a Madrid: Scarlatti-Vivaldi”) es el 7 de mayo.

Antonio Torralba



[Publicado hoy en El Día de Córdoba]

viernes, 5 de febrero de 2010

Humildad

La humildad tiene mala prensa en el arte, pero es una virtud. Tan positiva como el sentido común. Mantener los pies en el humus es ser consciente de las propias limitaciones y debilidades y hacerse fuerte desde ellas. Como Bach, el más fuerte y humilde de los compositores. Es lo contrario de la vanidad, no del orgullo ni mucho menos. Oremos.

Hundido y arrepentido
Me inclino ante ti Señor
Y confesando mi culpa
te suplico paciencia,
¡ten paciencia por favor!



Tief gebückt und voller Reue
Lieg ich, liebster Gott, vor dir.
Ich bekenne meine Schuld,
Aber habe doch Geduld,
Habe doch Geduld mit mir!


Maravillosa versión, llena de humildad y fuerza, ésta que veo en Youtube de Kozena y Gardiner.

jueves, 4 de febrero de 2010

Cosas de Clase: La Banda Sonora de tu vida

Aunque al Disco Compacto le quedan tres días con pasado mañana, sigo enseñando a los alumnos sus partes y su proceso de fabricación: la portada y el librillo, el inlay o medallón, la trasera, el interior de trasera...
Aquí, muestras de la confección artesanal de un CD ("La Banda Sonora de mi vida") realizado por alumnos del Proyecto Integrado de 2º de Bachillerato "QUINCE IMÁGENES DE CÓRDOBA"























miércoles, 3 de febrero de 2010

martes, 2 de febrero de 2010

El Día de las Candelas

"El Día de las Candelas entra el sol por las callejuelas"

lunes, 18 de enero de 2010

Ópera para niños

[16 de enero de 2010. Ópera para niños. Rossini, La Cenicienta. Albert Casals (Don Ramiro), Toni Marsol (Dandini), Jeroboam Domingo (Don Magnifico), Maia Planas (Clorinda), Laura Ortiz (Tisbe), Marta Valero (Angelina), María Casellas (Ratita), Olga Kharitonina, piano; Pau Santacana, fagot. Stanislav Angelov, dirección musical. Joan Font, dirección escénica. 19:00 horas. Lleno.]

El espectáculo consistió en una “reducción para niños” de La Cenicienta de Rossini: una adaptación en pequeño del montaje que hizo para el Liceo el propio Joan Font (Els Comediants) hace poco más de dos años. Aun simplificados con respecto a la producción original, la escenografía y el vestuario de Joan Guillén resultan atractivos…, aunque seguramente más para el imaginario de un mundo infantil evocado por los padres y abuelos que para la fantasía de los niños a quienes acompañaban el sábado llenando el Gran Teatro. La versión en español, la simplificación musical (se suprimen fragmentos, repeticiones, la orquesta se reduce a un fagot y un piano, etc.) y la adaptación de la trama están hechos con ingenio y profesionalidad. Pero si el objetivo es acercar la ópera a los pequeños, creo que éste se cumplió el sábado sólo de forma muy modesta; porque no suele seducir una ópera por el argumento o el deleite de los ojos, sino por la música. La mayoría de los aficionados recuerdan sus inicios como el hechizo de una melodía, la belleza de un timbre vocal, el alarde extremoso de una diva… Y en eso (en lo musical) el resultado fue más bien pobre: excesiva reducción instrumental y poca adecuación de las voces, con la excepción del eficaz Dandini.

Quien hace cualquier cosa dirigida al público infantil suele decir casi sin excepción que se trata de un público sumamente exigente. Es dificilísimo captar su atención porque está acostumbrado a los efectos especiales, la inmediatez del mensaje, los videojuegos, etc. Los niños no se portaron mal. Me pareció que por un día querían complacer a sus papás.

Antonio Torralba


[Publicado hoy en EL DÍA DE CÓRDOBA]

martes, 12 de enero de 2010

COBOS



VUELVE MUCHACHADA
Mañana

lunes, 11 de enero de 2010

Mi padre

Mi padre murió el viernes al amanecer. Vivió casi ochenta y ocho años; los últimos once, intentando sobrevivirse después de que un derrame cerebral muy fuerte lo dejara sin poder andar ni hablar, las dos facultades con las que le gustaba echar una mano a los demás; las dos armas con las que se defendía también.

Como muchos de los de su edad, era muy consciente de que se había librado de la muerte varias veces por chiripa. Y también quiso reponerse de esa enfermedad que le sobrevino en 1999. Hasta el final, bajo la máscara dura del deterioro y la enfermedad, se le veían muchas veces la sonrisa sincera con la que siempre recibía a quienes se acercaban a su sillón, la risa ingenua con la que solía perdonarse sus propias torpezas, la irritación que toda la vida le produjeron la mala voluntad, la hipocresía y la falta de sentido común.

Unos días agradeciendo y otros sufriendo las atenciones que a unos y otros se nos ocurrían para darle cariño y aliviarlo, también es cierto que a veces, como antes del derrame, quería decirnos que estábamos todos locos (de mí, sin ir más lejos, lo decía riendo y llevándose un dedo a la frente: “¡uf, cómo está éste!”) y que se iba a dar una vuelta. Pero, aunque lo intentaba con obstinación, no podía; ni una cosa, ni la otra: ni explicar brillantemente (“vamos por partes”), ni irse en el momento oportuno (“ahora vuelvo”). Y ésa es la tragedia a la que le tocó enfrentarse los últimos años, esos once que yo ahora recuerdo preguntándome a cada minuto si fueron una continuación de la vida que se inició en 1922, llena como todas de penas y glorias, u otra que malamente sobrevivió a la primera.

jueves, 31 de diciembre de 2009

El año viejo y el nuevo

Un año para recordar con nostalgia. 2009

Glosas sobre "Qu'es de ti desconsolado" de Juan del Encina.
CINCO SIGLOS
Grabación en vivo. Diciembre de 2009




Y otro para afrontar con alegría. 2010

Glosas sobre "Pedro y bien te quiero" de Juan del Encina.
CINCO SIGLOS
Grabación en vivo. Diciembre de 2009




¡FELIZ 2010!

lunes, 21 de diciembre de 2009

Lección de arte

[19 de diciembre de 2009. Conciertos Extraordinarios de Navidad II. Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n. 3, Op. 37 en do menor; Concierto para piano y orquesta n. 5, Op. 73 en mi bemol mayor. Javier Perianes, piano. Orquesta de Córdoba. Manuel Hernández-Silva, dirección. 20:30 horas. Lleno]

Como era de esperar (véase mi crítica de anteayer en estas mismas páginas), la segunda sesión dedicada a la integral de los conciertos para piano de Beethoven no defraudó a quienes ya habíamos disfrutado la primera. También en ésta, la disposición de las obras constituía una interesante lección de estética musical. Si el tercero de los conciertos puede encarnar la transición entre los dos primeros estilos beethovenianos (el de formación y el de madurez o “heroico”), el “Emperador” es la clara culminación de ese último que, en lo relativo a la forma musical que nos ocupa, viene marcado por el desdibujamiento de las nítidas estructuras clásicas y por el agigantamiento inusitado de las proporciones.

Los intérpretes, aun con pequeñas incidencias en las que sería mezquino detenerse, estuvieron más que a la altura de la grandeza de la música y culminaron con solvencia y momentos de intensa emoción la proeza que en nuestro tiempo supone abordar en dos días las cinco obras maestras para piano y orquesta de Beethoven. Emociona constatar cómo el arte se beneficia a menudo de los retos, de las dificultades, de los esfuerzos que parecen sobrehumanos.

Beethoven compuso el concierto en do menor en 1800 y volvió varías veces sobre él en los tres años siguientes. El día del estreno (5 de abril de 1803) todavía estaba revisando fragmentos de la parte solista. En la velada se interpretarían además la Primera Sinfonía y otros dos estrenos: el oratorio Cristo en el Monte de los Olivos y la Segunda Sinfonía. El único ensayo del programa completo se realizó aquel mismo martes en que, a las cinco de la mañana, Beethoven estaba aún copiando las partes de trombones del oratorio. El ensayo comenzó a las ocho y terminó a las seis, con un breve descanso a las dos y media, en el que el Príncipe Lichnowsky llevó vino y comida antes de solicitar que repasaran de nuevo el oratorio. Beethoven tocaba y dirigía en el concierto. Su amigo Ignaz von Seyfried, que le pasaba las hojas, dijo que su tarea fue tan fácil como desconcertante: la mayoría de las páginas estaban en blanco; aquí y allá, algunas anotaciones jeroglíficas que él no podía entender y ante cuya sorpresa el maestro sonreía. Retos y proezas de otros tiempos.

El impresionante “Gran Concierto” en mi bemol mayor fue compuesto por un hombre que sufría dificultades más hondas, mucho más profundas que las premuras o los imprevistos. La pérdida progresiva por enfermedad del sentido con que trabaja un músico (“si yo perteneciera a cualquier otra profesión esto sería más fácil, pero en la mía es algo aterrador”) fue convirtiéndose en un obstáculo demasiado doloroso (“…por supuesto que estoy resuelto a elevarme por sobre cualquier obstáculo, pero cómo será esto posible”) contra el que tuvo que seguir luchando muchos años para hacer con su música lo más noble que un ser humano puede hacer: contribuir a la felicidad de los demás.

Antonio Torralba

[Publicado hoy en El Día de Córdoba]

viernes, 18 de diciembre de 2009

[18 de diciembre de 2009. Conciertos Extraordinarios de Navidad I. Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n. 1, Op. 15 en do mayor; Concierto para piano y orquesta n. 2, Op. 19 en si bemol mayor; Concierto para piano y orquesta n. 4, Op. 58 en sol mayor. Javier Perianes, piano. Orquesta de Córdoba. Manuel Hernández-Silva, dirección. 20:30 horas. Lleno]

Una extraordinaria lección de música, a cargo de Beethoven, Perianes, Hernández-Silva y la Orquesta de Córdoba, ha sido el regalo de Navidad que los responsables de esta formación han querido ofrecer a sus seguidores.

En la primera de las dos sesiones de que consta (la segunda es hoy mismo) pudimos degustar los dos primeros y el cuarto de los cinco conciertos para piano que integran la aportación genial de Beethoven a la forma. Escucharlos juntos en una sola velada subraya el asombro que la evolución del lenguaje musical del genio de Bonn experimenta en tan solo unos años: el paso de la estética clásica (modelada por las influencias de Haydn y Mozart) a la romántica, resultado de su sorprendente evolución expresiva. Formalmente, nos parece estar ante los mismos esquemas: un primer movimiento rápido modelado sobre esa especie de novela con sonidos que conocemos como “forma-sonata”, un segundo tiempo de efusión lírica y un alegre rondó final. Pero mientras en los dos primeros conciertos el diálogo entre el solista y la orquesta está guiado por el educado protocolo, por la galantería de las buenas formas, el cuarto es otra cosa. El encanto es suplantado por la pasión, por la fantasía que desborda a cada paso los antiguos moldes. La relación entre el piano y la orquesta (el singular comienzo sin el habitual tutti orquestal ya lo muestra) es más cercana, más libre, más romántica. Orfeo lucha con las furias, según el programa tradicionalmente atribuido al contrastante segundo movimiento.

También los intérpretes nos dieron una lección de técnica al servicio de la expresividad. Perianes es un pianista que parece reunir todas las cualidades imaginables: sonido, claridad, virtuosismo, empatía con los músicos y el público. Estuvo brillante. Él sobre todo, pero también nuestra orquesta y su director, lograron dejarnos con ganas de escuchar los dos conciertos restantes. A poco que su realización de hoy se aproxime a la excelencia de la que comento, el gesto valiente de afrontar los cinco conciertos de Beethoven en un par de sesiones será también como decía una inolvidable lección de música. Y por parte de sus promotores una no menos encomiable lección de gestión cultural de altura.

Antonio Torralba

[Publicado hoy en El Día de Córdoba]


martes, 8 de diciembre de 2009

CULTURAL, ARTÍSTICO Y DEPORTIVO

En estos días se debate en los centros de enseñanza secundaria el documento que sobre su nueva organización propone la Junta de Andalucía.

Un aspecto llamativo del mismo es la regulación de los departamentos didácticos, es decir, de los órganos colegiados que tradicionalmente han venido agrupando a los profesores de una misma materia.

El aspecto novedoso es que la Consejería ha pensado que no debe haber, por ejemplo, un Departamento de Geografía e Historia y otro de Filosofía, como ha venido ocurriendo desde antaño, sino un nuevo y unificado Departamento Social y de Ciudadanía, al que también se adherirán, por cierto, los profesores de Economía. Los idiomas se agruparán en un Departamento de Lenguas Extranjeras; Física y Química, Biología y Geología, Tecnología e Informática en uno llamado Científico-Tecnológico, etc.

Aunque mi especialidad no es la educación de adultos, creo intuir, por la nueva nomenclatura, el error de concepto que justifica esta modificación. Quienes gestionan la enseñanza han creído que se fomentan las competencias educativas (las famosas ocho capacidades que la enseñanza ha de promover en el alumnado) poniendo sus nombres a los departamentos. Es éste un tic relativamente habitual en la evolución reciente de la legislación educativa: confundir objetivos con contenidos. Si por ejemplo un objetivo de la materia Biología puede ser concienciar a los alumnos de la importancia del cuidado del medio ambiente, pues directamente cambio el nombre a la materia y la llamo Medio Ambiente. Si un objetivo de Latín es fomentar el conocimiento de la cultura clásica está claro que hay cambiarle el rótulo: Cultura Clásica en adelante.

Algunas asignaturas ya han nacido así con sus nombres-objetivo puestos: Educación para la Ciudadanía. Pero estos nombres, estas formas de llamar, de organizar restan aroma a los saberes, los diluyen, los reducen, los empobrecen… Porque suelen consistir, como digo, en la elección de un objetivo. Y en el olvido de los contenidos. Siempre sin mesura los cambios, siempre a bandazos; para que se nos note.

¿Y qué han hecho con esas asignaturas que ya tradicionalmente (del siglo XVIII para acá) han tenido una presencia escasa en las enseñanzas generales? Pues las han considerado tan importantes que las han puesto juntas.

Los profesores especializados en María Magdalena, Maria de Betania y María Salomé se unen en un departamento con nombre de ateneo de provincias: el Departamento Cultural, Artístico y Deportivo. “Pertenecerá a este departamento el profesorado de las especialidades de dibujo, de música y de educación física”.

Desde él, como las santas mujeres, seremos testigos de una resurrección humanística y científica sin precedentes.