miércoles, 3 de octubre de 2007

Come heavy sleep (más Dowland)



Ya que estamos estos días con canciones de Dowland, hablemos hoy de Come heavy sleep/Ven sueño profundo, que puede ser de las mejores de su producción. Me llama la atención (y lo comentamos en el anterior foro) la encantadora y sorprendente modulación que se da al comienzo del quinto verso (Come and posses my tired thoughts worn soul/ Ven y toma posesión de los fatigados pensamientos de mi cansada alma). Su disfrute crea adicción. También me gusta mucho el diseño melódico.

Come heavy sleepe the image of true death;
And close up these my weary weeping eyes:
Whose spring of tears doth stop my vitall breath,
And tears my hart with sorrows sigh swoln cries:
Come and posses my tired thoughts worn soul,
That living dies, till thou on me be stoule.

Come shadow of my end, and shape of rest,
Allied to death, child to his blackfac'd night:
Come thou and charme these rebels in my breast,
Whose waking fancies doe my mind affright.
O come sweet sleepe; come, or I die for ever:
Come ere my last sleepe comes, or come never.

Ven sueño profundo, imagen de la verdadera muerte
y cierra estos mis cansados y llorosos ojos
ellos, cuyo manantial de lágrimas detiene mi hálito de vida
desgarrando mi corazón con gritos y suspiros de pena.
Ven y toma posesión de mi alma gastada y maltrecha
que en vida muere hasta que tú me cubras

Ven, forma de reposo y sombra de mi fin
como la muerte, hijo triste y sombrío de la noche
Ven y encanta estas rebeldías que están en mi pecho
cuyas quimeras despertadas gastan mi espíritu
Oh ven dulce sueño o moriré para siempre
ven antes que el postrero, o no vengas nunca


Es muy común, incluso en el habla cotidiana, la metáfora que reúne las ideas de morir y dormir. En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se da muchísimo, asociada a la idea de que, como el sueño, tampoco la muerte es para siempre, etc.

Pero aquí de lo que se trata es de elevar un poco a poesía el insomnio que asalta a las personas que sufren de melancolía. Es como los deprimidos de hoy, que intercambian conocimientos sobre pastillas para dormir por la noche. Los depresivos (y Dowland lo era: bueno, parece que era más bien bipolar) mitifican el sueño. En la época de Dowland los médicos recomendaban la amapola, que se puede tomar en diferentes preparados, y el cannabis, que se puede fumar. A este respecto, podemos recordar que en muchas pinturas de la época la figura tradicional del fumador de pipa (las de Pieter Codde son emblemáticas) no fuma tabaco sino cáñamo índico, y su mirada perdida, cabeza sujetada con la mano, etc. describen la pose melancólica... Pero el remedio por antonomasia, recomendado desde hace milenios, es el vino. Robert Burton (contemporáneo de Dowland) en su Anatomía de la melancolía escribe que "aquel que consigue tener compañía para beber no necesita otros medicamentos". Pues a eso voy.