domingo, 21 de marzo de 2010

Siete arias, tres oberturas y un concierto

[19 de marzo de 2010. Temporada de Abono. W. A. Mozart, La flauta mágica (Obertura y Aria de Pamina), Per questa bella mano K. 612, Las bodas de Fígaro (Obertura, Arias y Dueto). M. Glinka, Russlan y Ludmila (Obertura). P. I. Chaicovski, Concierto para piano n. 1, en si bemol mayor, op. 23. Beatriz Díaz, soprano; Iñaki Fresán, barítono; Gabriele Friscia, contrabajo; Larissa Tedtoeva, piano. Orquesta de Córdoba. Manuel Hernández Silva, dirección. Gran Teatro de Córdoba. 20:30 horas. Tres cuartos de entrada]

Pues sí, tres oberturas, de Mozart y Glinka, un puñado de arias del primero, y, como plato fuerte, el primer concierto para piano de Chaicovski fue el contenido del ameno programa seleccionado para este espectáculo de la Temporada de Abono de la Orquesta de Córdoba. Un programa un poco de Antología de la Gran Música Clásica que, en las expertas y entusiastas manos de Hernández Silva y los cuatro solistas convocados, sonó espléndidamente.

La primera parte estuvo dedicada íntegramente a Mozart y los protagonistas fueron la soprano asturiana Beatriz Díaz (mejor en las arias de Las bodas de Fígaro que en la de La flauta mágica), el barítono Iñaki Fresán (muy acertado en todas sus intervenciones) y el contrabajista de la Orquesta Gabriele Frescia, que se acercó a la corrección en su difícil papel concertante del aria Per questa bella mano. No obstante, me pareció que lo mejor fue la labor de la orquesta y las lecturas, llenas de claridad, musicalidad y gracia, que su director propuso de las dos inmortales oberturas mozartianas.

Tras el descanso, la efectista y vibrante obrita de Mijail Glinka (la Obertura de Russlan y Ludmila) dio paso a la gran protagonista de la noche. Larissa Tedtoeva ofreció una versión cautivadora, brillante y llena de naturalidad de un concierto al que solemos asociar más las dos primeras cualidades que la tercera. La pianista osetia, bien conocida del público cordobés (reside en nuestra ciudad desde hace años), tocó el Concierto para piano n. 1 de Chaicovski produciéndonos la sensación de que lo oíamos por primera vez.

[Publicado hoy en El Día de Córdoba]