miércoles, 8 de julio de 2009

Los Romero, familia de guitarristas

[6 de julio de 2009. Festival de la Guitarra de Córdoba. Tomás Bretón, Preludio de la Verbena de la Paloma. Joaquín Rodrigo, Tonadilla. Francisco Tárrega, Recuerdos de la Alhambra. Heitor Villa Lobos, Preludio n. 3. Luigi Boccherini, Fandango del Quinteto n. 4. J. Pachelbel, Canon y Giga. Sebastián de Iradier/Tárrega, La Paloma. Celedonio Romero, Fantasía cubana. Pepe Romero, De Cádiz a la Habana. Cuarteto Los Romero. Sala Orive. 21:30 horas. Lleno]

La sección clásica del Festival de la Guitarra de Córdoba regresó de nuevo el lunes a la Sala Orive para ofrecernos su quinta entrega. El cuarteto de guitarras formado por los hermanos Pepe y Celín Romero y por los primos Celino (hijo de Celín) y Lito (hijo de Ángel Romero, antiguo miembro de la formación) ofreció un variado y ameno recital muy aplaudido por los amantes de la guitarra que llenaban la sala. El programa consistió en cuatro obras para cuarteto (tres arregladas y una original), otras cuatro a solo (una por cada miembro de la formación) y un dúo.
Los arreglos para cuarteto fueron sobre obras de Tomás Bretón (éste realizado por el compositor cordobés Lorenzo Palomo), Pachelbel (sus célebres Canon y Giga sonaron en lugar de la obra de Francisco de Madina inicialmente programada) y Boccherini (el fandango del Quinteto n. 4). La obra original, la mejor interpretada a mi juicio de las de cuarteto, fue De Cádiz a la Habana de Pepe Romero, amenísima pieza llena de sugestivas referencias a los ritmos populares de los lugares a que alude el título.
El recital subió un escalón más en su calidad interpretativa con el dúo de Joaquín Rodrigo Tonadilla que tocaron magistralmente Pepe y Celino Romero. Tío y sobrino estuvieron a la altura de esta obra que también aportó en sus armonías la mayor modernidad de lenguaje de la noche.
Pero serían las obras a solo las que marcarían el culmen de la exhibición de buen hacer y calidad artística que ofreció esta familia de raíces malagueñas. Los cuatro guitarristas realizaron lecturas impecables e inspiradísimas de las obras de Tárrega (Recuerdos de la Alhambra y un arreglo de la habanera La Paloma de Iradier), Villa-Lobos (el hermoso Preludio n. 3) y Celedonio Romero (Fantasía Cubana), el padre y fundador de esta estirpe musical, de esta rama andaluza de la guitarra española que la Guerra Civil obligó a florecer y fructificar en California. Rasgos comunes de los cuatro intérpretes fueron el volumen (soberbios instrumentos acaso salidos del taller de Pepe Romero hijo), la limpieza, la versatilidad tímbrica, la musicalidad y la capacidad de matiz dinámico. A ellas, los dos mayores (Pepe y Celín) añadieron ese temple y esa seguridad en el fraseo que da la edad y la recurrencia: la familiaridad apasionada con el repertorio.
Como propina, Los Romero hicieron sonar otra pieza del padre y abuelo al que deben su destino artístico. Noche en Málaga, la primera obra que un recién enamorado Celedonio dedicara a su amada Angelita, llenó de emoción los últimos minutos de la velada. Tan viajera como su instrumento, la figura de aquel guitarrista de familia malagueña que nació en Cuba, estudió en España y vivió y murió (1996) en California, fue evocada con sencillas palabras por sus hijos y revivida durante los tres minutos que duró su inspirada obra. Nos hizo reflexionar sobre los límites de la geografía española.

Antonio Torralba


[Publicado hoy en El Día de Córdoba]