domingo, 30 de diciembre de 2007

Sobre la enseñanza (III de XX)

Por aportar un granito (o cuarto y mitad de un granito) de arena al debate sobre la situación de la enseñanza, estoy publicando aquí, poco a a poco para cansar menos, las opiniones (en forma dialogada para cansar menos) de veinte profesores de secundaria. Ahora viene el tercer profe.

Luz Bisbal Vethoben (someone dixit)
Edad: 31
Tiempo de servicios: Actualmente 8º año
(4 centros diferentes, 2 comunidades autónomas)
Asignatura: Música


Antonio: Quienes escriben sobre el informe Pisa son, por lo general, políticos a la defensiva y licenciados que extrapolan sus vivencias escolares a la generalidad de los niños de su época. Por ejemplo, cuando Muñoz Molina habla (Babelia, 15.12.07) de la afición a la lectura que le supieron despertar sus maestros, ¿crees que sus reflexiones son extraporables a la mayoría de los niños españoles nacidos en 1956? Esto debería/podría estar medido, pero, puestos a opinar, ¿leen más españoles de 51 (como Muñoz Molina), de 61, de 41, de 31, de 21? ¿Cuál es tu percepción de los hechos?

Luz Bisbal Vethoben : No he leído el artículo de Muñoz Molina, luego no puedo opinar sobre sus reflexiones. En cuanto a mi percepción acerca de los hábitos de lectura en función de la edad tampoco tengo una idea muy clara. Resulta obvio, pero supongo que, por regla general, se trata fundamentalmente de un hábito familiar, que abarca a todas las generaciones de una misma casa (con sus estanterías llenas de libros).

PD1: Una de las novedades que más me ha llamado la atención de mi nueva vida en Madrid es ver a tantísima gente leyendo en el metro. Es una imagen que me emociona a menudo, aunque algún día, y gracias a un giro imposible de mi cuello para cotillear el título del libro que lee la Yoly que viaja a mi lado, me cuestiono si leer Arriba lokas, ke somos pokas es en sí un valor. Se puede debatir.

PD2: Un alumno de 2º de la ESO al que le imparto MAE (medidas de atención educativa... la alternativa, vamos) se está leyendo LA ILÍADA, no una versión escolar, sino LA ILÍADA de su padre, con su tapa marrón y sus cientos de hojitas tipo biblia. ¡Y le está gustando!

Antonio: ¿Qué opinas del nivel de preparación del profesorado de la secundaria? ¿Crees que hay alguna correlación entre el grado de preparación y la edad?

Luz Bisbal Vethoben : Cada día que paso en el instituto me resulta más cierta la afirmación que un día me regalaste, Antonio, a modo de consejo hace algo más de ocho años (cuando hice las prácticas del CAP): “La enseñanza es un proceso afectivo”. Y traigo esto a colación porque me cuestiono qué es eso del nivel de preparación del profesorado de secundaria. Todos sabemos que los contenidos académicos que podemos alcanzar en clase, incluso en los cursos de Bachillerato, no exigen una preparación intelectual excesiva, más allá de dominar la materia en un nivel básico, saber preparar unos buenos materiales y actividades para el tema que vayamos a impartir y actualizarlo, en caso de que sea necesario; no es muy común (aunque tampoco resulta extraño) encontrar profesores que no dén la talla en este sentido. El problema viene, bajo mi punto de vista, con el nivel de empatía que podemos lograr con los chavales, en la transmisión afectiva de esos conocimientos. Y ahí es donde no encuentro relación directa con la edad; evidentemente la experiencia es un grado, y otorga un conocimiento de la actividad docente y del alumnado crucial para mejorar, pero es muy común el perfil del profesor que, con los años, ha perdido la ilusión, la paciencia y la esperanza (sin las que, pienso, debe ser un rollo ir al instituto cada día). Imagino que el cambio de perfil del alumnado con el cambio de ley tuvo que ser duro, pero ya llevamos quince años en este nuevo escenario, tiempo de sobra para hacerse al nuevo mobiliario, o hacer la mudanza ¿no? (“mi trabajo era revelar fotos manualmente, pero desde que existen las cámaras digitales tengo que aprender a manejar los ordenadores, y yo no entré en este empleo para eso (¿?) ”). En el otro extremo, no puedo olvidar tampoco a esa gente “joven” que comienza su año de prácticas con un discurso que destila pesimismo y resentimiento, tal vez porque eligieron este camino guiados por estímulos ajenos a la práctica docente en sí.

P.D. 1: No entiendo cómo puede haber tantos profesores de instituto a los que les caen mal los adolescentes. Debe ser una tortura trabajar así. Creo, además, que los pobres chavales son la franja de edad peor tratada en los medios de comunicación, que dan sistemáticamente una imagen pésima de ellos.

P.D.2: Creo que la única vez en mi vida que he escuchado a un responsable político decir algo original al respecto fue la siguiente frase de una consejera de educación andaluza: “Para ser un buen profesor de secundaria hay que ser un adulto medianamente interesante”.

Antonio: ¿Qué diferencias notas entre las aulas en las que tú estudiaste y las actuales?

Luz Bisbal Vethoben : Las actuales ya las conocéis; en las que yo estudié...
(mmmm, déjame pensar en mi 1º y 2º de ESO, es decir, 7º y 8º de EGB... uf, qué lejos quedan aquellas aulas con macetas llenas de flores y aquellas clases 100% infantiles haciendo murales...paso palabra).
Recuerdo que en mi clase de 1ºD de BUP (al cambio, 3º ESO):
- éramos 40 alumnos en el grupo y que jamás tuvimos un desdoble o algo similar
- fuimos un fin de semana a Granada con total libertad.
- por norma general, no tuvimos grandes problemas de disciplina (excepto el día que le dio un kiko al profe de ciencias sociales)
- me daban mucha envidia los de FP de Imagen y Sonido, porque, aunque tenían muy mala fama, deambulaban por los patios con sus cámaras de fotos mientras nosotros estábamos en el aula, y en la semana cultural hacían unas exposiciones muy chulas. Ni se me pasó por la cabeza cambiarme, porque FP era para los que no podían con el BUP.
- el departamento de matemáticas organizaba un concurso genial, El Problema de la Semana, y en los recreos de los miércoles medio instituto se partía los cuernos intentando resolverlo a cambio de 2.000 pts

Recuerdo que en mi clase de 2ºG de BUP (al cambio, 4º ESO):
- era raro el día en que alguien no era expulsado (incluido yo) por hacer una pirámide con las sillas o por saltar por la ventana en mitad de clase para salir al patio (fue un grupo guerrero)
- las horas libres (o liberadas por nosotros) nos íbamos al campo de al lado del instituto (el Cerro de la Mesa, nombre idóneo); y nadie mandó una carta a mi casa notificando las faltas.
- en Literatura hicimos por grupos un trabajo de investigación sobre Cien años de soledad, libro que leímos parcialmente.
- fuimos a París de intercambio
- fumábamos en la cafetería del instituto

Recuerdo que en mi clase de 3ºD de BUP (al cambio, 1º bachillerato):
- no volvimos a tener problemas de disciplina, las clases dejaron de ser tan numerosas (quizás veintitantos) y empezaron por primera vez las optativas
- que nos tocó una profesora que venía trompa a clase, y que los alumnos y padres movilizamos a la delegación para que la echaran (creo que al final la cambiaron de centro).
- Por el instituto comenzaron a llegar animadores socioculturales del ayuntamiento para promover el asociacionismo juvenil

Recuerdo que en mi clase de COU (al cambio, 2º bachillerato):
- fundamos una asociación de alumnos, para la cual nos concedieron un pequeño despacho junto al del director y montamos un grupo de teatro, para el que nos concedieron el Salón de Actos algunas tardes y los sábados por la mañana.
- El nivel académico de las asignaturas fue bastante elevado (incluso en la carrera seguí utilizando los apuntes de COU) y empezamos a quedar para estudiar en la biblioteca del instituto por la tarde.

Antonio: ¿En qué crees fundamentalmente que se equivocan las administraciones educativas?

Luz Bisbal Vethoben :

1. En que la Educación se haya politizado de una manera escandalosa en los últimos años (mucho más que la Sanidad, por ejemplo), con leyes educativas regionales “tintadas” de partido.

2. En tener un sistema de selección del personal muy malo, Las Oposiciones, que cualquier empresa desecharía sin dudarlo. Es como si necesitas contratar a nadadores y les pones un examen teórico sobre el nado estilo mariposa y un examen de anatomía del nado. Ilógico.

3. Un sistema de inspección bastante ineficaz (no lo neguemos, nos hemos instalado en la comodidad de hacer el mínimo que nos exigen), que se desvive por minucias administrativas y burocráticas (toda una lacra de la new era) y que deja pasar casos flagrantes de incompetencia en el trabajo, programaciones didácticas hechas por las editoriales (copy/paste) y profesores absentistas y/o manifiestamente incapacitados para este trabajo que se perpetúan curso tras curso sin que nadie tome medidas. (Lo que no se evalúa, se devalúa)

4. Cuando intentan acometer alguna reforma de importancia, las administraciones educativas son aficionadas a formar Grupos de Sabios, que asesoran dichas reformas, consejos asesores que suelen estar formados por personas (generalmente próximas a su entorno) bastante alejadas de la realidad de los centros educativos y sus necesidades REALES (Otrora llamados desertores de la tiza, hoy desertores del Guadalinex)

5. etc.
En general.

Antonio: ¿Qué te gustaría que ocurriera en política educativa a corto plazo?

Luz Bisbal Vethoben: Partiendo de la premisa de que SOY OPTIMISTA con el sistema educativo de un país que tiene sólo treinta años de democracia, con un índice ínfimo de lectores en su población adulta (remitiendo al inicio del cuestionario), aquí va mi carta de Reyes Magos; total, por pedir:

- Un pacto de estado por la educación, que dé estabilidad a las efímeras leyes educativas;
- un aumento de la autonomía de los centros, que adapten sus planes de estudio a la realidad del alumnado y su entorno;
- una reducción de la burocracia y del papeleo vacuo;
- mejora inmediata del sistema de selección del personal (hoy educa casi cualquiera), junto con una dignificación de la función docente y sus condiciones laborales (parece que las vacaciones que tenemos son motivo suficiente para tener la boca cerrada a la hora de pedir un despacho, o un ordenador);
- una reducción drástica de la ratio en las aulas, para poder aplicar las bienitencionadas instrucciones de diversificación, hoy ciencia ficción;
- una dignificación rotunda de las humanidades (barriendo para casa) en los itinerarios, manteniendo el espíritu inicial de optatividad abierta y formación integral del individuo;
- órganos mixtos en los que trabajen los centros educativos, los sanitarios, los sociales y los judiciales, para coordinar labores complementarias y comunes en los barrios más conflictivos (bueno, si es en todos los barrios, mejor)

* * * * * *

Addenda 1:
Os recomiendo el blog de M. Ángel Santos Guerra, un ponente que me encontré en un curso sobre conflictos en el aula y que me enseñó muchas cosas en muy poco tiempo.


Y un discurso (10’) de Emilio Calatayud, famoso juez de menores de Granada (casi todos los alumnos con medidas judiciales de Andalucía lo conocen, haced la prueba), que no tiene desperdicio, por lo polémico de lo que dice (tiene perlitas con las que no puedo estar más en desacuerdo, junto a otras muy buenas) y por la claridad y sencillez de sus palabras.

Addenda 2:
Releyendo lo escrito (perdón que me haya enrollado tanto) de repente lo relativizo todo, e intento imaginar qué escribiré al respecto cuando en lugar de 8 años en esto, lleve 18 o cuando sean 28.
Regreso al futuro. Feliz 2008.