domingo, 3 de febrero de 2008

Cosas de clase: El Llibre Vermell de Montserrat

Hay dos libros españoles con música por los que siento tanta simpatía que, a la primera de cambio, hablo de ellos. Son éste:





y este otro:



A través de la normalidad modesta del libro de bolsillo, ponen al alcance de cualquiera dos monumentos de nuestro pasado musical. Es una pena que no abunden más, pero también lo sería que no se elogien sobradamente estas escasas muestras (alguna más hay) de lo que debiera ser realidad frecuente: libros de formato pequeñito en los que hay palabras y notas musicales.

Podría, por cierto, ir calando la idea de que una partitura no tiene por qué ser para el profano una puerta en las narices. Puede ser un musicograma (ningún musicograma mejor que una partitura), o algo así como, por ejemplo, para un español culto una frase en latín, en italiano o en francés. O en esa otra bella lengua romance que es el catalán. No hace falta haberlos estudiado a fondo para percibir cosas. No es el todo o nada.

Y hablando de catalán y latín, de partituras fáciles y hermosas hablamos de las diez piezas del Llibre Vermell de Montserrat, colección que nació con vocación pedagógica (entretener a los peregrinos que acudían al monasterio), logró en su tiempo sus fines educativos y todavía nos sigue brindando su encanto único para que echemos mano de ella los profes que nos resistimos a pensar que sólo hay dos caminos: el infierno del solfeo o el limbo de los instrumentos Orff.

La pieza más fácil de todas es ésta:



Podemos comenzar silbando sus nueve notas y jugando a que nuestros alumnos las memoricen. Luego ponemos las sílabas:

Lau-de-mus Vir-gi-nem Ma-ter est

Nosotros podemos ponerlo (versionarlo quiero decir) en español.


A-la-bad a la Ma-dre de Dios

Et eius fi-li-us Jhe-sus est

Y a su hi-jo ques-tá en la cruz

También, dependiendo del contexto, podríamos haber empezado por aquí (facsímil completo en Cervantes Virtual):

Transcribiendo.

Luego podemos cantar en canon. Primero a dos y luego a tres. Y podemos encargar una puesta en escena...

Un alumno lleva un anorak con capucha. Se la pone y lee:

Quia interdum peregrini ...

A ver, así no, hombre. Eres un monje medieval. Acuérdate de El nombre de la rosa.

Quia interdum peregrini quando vigilant in ecclesia Beate Marie de Monte Serrato volunt cantare et trepudiare...

Otro hace traducción simultánea:

Dado que a veces los peregrinos cuando trasnochan en la iglesia de la Virgen de Monserrat quieren cantar y bailar...

... et etiam in platea de die, et ibi non debeant nisi honestas ac devotas cantilenas cantare,...

...incluso en el atrio de día, y allí sólo deben cantarse canciones devotas y honestas...

...idcirco superius et inferius alique sunt scripte.

... por esta razón hay escritas algunas canciones más arriba y a continuación...

Et de hoc uti debent honeste et parce, ne perturbent perseverantes in orationibus et devotis contemplationibus in quibus omnes vigilantes insistere debent pariter et devote vaccare.

Y deben utilizarse honesta y moderadamente, para no estorbar a quienes perseveran en sus oraciones y devotas meditaciones, en las que todos los que velan deben de igual modo insistir y dedicarse devotamente.

También hay una danza de la muerte, Ad mortem festinamus:




Para bailar.


2 comentarios:

queesloquesuena dijo...

Como siempre genial. El otro día les puse a los de tercero de la ESO la canción Cucú, de Juan del Encina, y les despertó del letargo en el que se suelen encontrar.
Un saludo Antonio, tu blog y tu trabajo me sirven de referencia.
Gracias,
ignacio.

Antonio dijo...

Muchas gracias, Ignacio, por tu visita y tus palabras.